Oportunidad

Por José R. Uzal

Las ironías políticas que produce nuestro sistema democrático no tienen límite. La xenofobia ha sido la vara que mide la política local en Estados Unidos. Es difícil para los extranjeros de la primera generación incorporarse al sistema político y llegar a ser electos si tienen un acento pronunciado.

Las subsecuentes generaciones de cualquier grupo étnico tienen más oportunidades a su alcance. El hablar sin acento tiene sus ventajas. Los hispanos, por ser la mayor minoría (salve la contradicción de términos), tienen el problema de que los votantes no saben si el candidato acaba de llegar o califica para se llamado yankee.

En las elecciones especiales para gobernador de California, en octubre de 2003, se produjo la gran ironía de tener a un estadounidense con experiencia política, de apellido Bustamante, enfrentándose a un actor extranjero de apellido Schwarzenegger.

California es conocida por la gran cantidad de organizaciones contra extranjeros que alberga, que demandan que se hable un idioma puro y que las oportunidades sean para los nativos. El problema es que Bustamante, el vicegobernador del Estado, tiene un apellido obviamente hispano, lo cual empujó a muchos a votar por un extranjero. Una ironía deliciosa.

La candidatura de Bustamante puso a los hispanos en Estados Unidos en una posición difícil. Si Bustamante no ganaba las elecciones, esto se vería como evidencia del poco poder político de los hispanos. El triunfo de Bustamante hubiera cambiado totalmente el panorama político nacional, al indicar que un estadounidense de origen hispano podía ganar elecciones importantes. El triunfo de Bustamante quizás hubiera facilitado que en un futuro muy lejano una señora de apellido García llegara a ser Presidente de Estados Unidos.

Estas elecciones se ganaban por pluralidad, es decir, que el ganador no tenía que obtener un mínimo de votos, sino que triunfaría sólo con la mayoría de votos. Todos los grupos de activistas salieron a votar por el extranjero Schwarzenegger contra el estadounidense Bustamante, y lo eligieron Gobernador de California. Fue tan sencillo como eso.

Cruz Bustamante era la “gran esperanza hispana” en la política de Estados Unidos. Perdimos la oportunidad de demostrar a las fuerzas políticas de esta nación que somos más que un bloque de consumidores con un poder adquisitivo que supera el trillón de dólares.

El próximo noviembre, los hispanos tendrán de nuevo la oportunidad de hacerse sentir como votantes. Si participamos, podremos cambiar la percepción de los profesionales del proceso electoral de que somos un bloque económico pero no un bloque de votantes con poder político.

No importa por quien votemos, el voto es secreto, pero el acto de ir a votar no lo es. La unidad nos da fuerza, y el voto es nuestra voz.