Inicio

elpuentenewspaper

  • Edición impresa de Agosto 2, 2011

Nos bombardean con imágenes de las mujeres y los niños que pasan hambre en los campos de refugiados, con las cifras de personas desplazadas por la sed, el hambre y la violencia. Señalan a las milicias islamistas, como durante meses hablaron de los “piratas” que secuestraban busques occidentales que faenaban cerca de las costas de Somalia.

Anunciarán las cuentas de banco donde la gente podrá ingresar una cantidad destinada a la compra de alimentos para esa gente que sufre. Muchos ciudadanos donarán ropa, botellas de agua y comida enlatada. Algunos artistas organizarán conciertos benéficos para recaudar fondos que luego no llegan a donde deben. Después de unos días o unas semanas comenzará a diluirse la tensión mediática y los noticieros volverán a hablar del calor y de las estrellas de televisión.

Esta costumbre provoca que las tragedias humanas se perciban como un fenómeno meteorológico. La naturaleza se ceba con “esos países”, se suele decir. Como si algunas decisiones no hubieran frenado la lucha contra la desertización o contra la explosión demográfica en Somalia. Naciones Unidas ha denunciado desde hace años la situación de este “Estado fallido” y ha exigido el compromiso de los países más ricos para hacer frente a la sequía y a la explosión demográfica.

Después de la Cumbre de la Tierra que se celebró en Río de Janeiro en 1992, Naciones Unidas puso en marcha su convenio para la Lucha contra la desertización para abordar la sequía que provoca escasez de alimentos en zonas como Somalia y Darfur.

Si cada población dependiera de los recursos propios de su país, se multiplicarían situaciones como la de Somalia. Cerca de veinte países obtienen más del 50% de su agua de países vecinos, muchas veces como consecuencia de alteraciones de los cursos fluviales naturales.  Al trascender fronteras geográficas, sólo respuestas globales podrán hacer frente al desafío de garantizar el acceso al agua a toda la población mundial. Con ese espíritu se creó un fondo mundial para el medioambiente, gestionado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el Banco Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), pero la falta de compromiso internacional, así como el deterioro y el aumento de la violencia en Somalia, han impedido el cumplimiento de los objetivos.

También se creó el Fondo de Naciones Unidas para la Población, al que Bush hijo aplicó recortes del 25%, siguiendo los ejemplos de su padre. De esa misma manera, las grandes instituciones religiosas presionaron hasta conseguir que la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en el Cairo, en 1994, no tuviera ningún efecto práctico en la lucha contra la explosión demográfica.

En países como Somalia se ha multiplicado por 2,5 la población y las tasas de fertilidad siguen en aumento. Si el Cuerno de África supone una amenaza internacional y se ha convertido en “nido de terroristas”, resultan incomprensibles los recortes, las faltas de apoyo y la aparente sorpresa de muchos medios de comunicación ante esta catástrofe anunciada desde hace años.

 

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces