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  • Edición impresa de Agosto 16, 2011

El NCLR documenta los problemas nutricionales de los niños latinos

Haciendo un recuento de sus esfuerzos para llevar comida sana a la mesa, familias de Idaho, Texas y el District of Columbia hablaron con los expertos del NCLR (Consejo Nacional de La Raza) para que éstos pudieran entender mejor los obstáculos que enfrentan los padres latinos para proveer comidas nutritivas a sus hijos. Al documentar estas conversaciones, el NCLR concluyó que muchos padres hispanos quieren comprar frutas frescas, verduras y granos integrales, pero por razones tales como su accesibilidad, costo, la falta de tiempo y el transporte, no pueden proveer a sus hijos estos alimentos sanos todos los días.

Casi el 40% de los niños latinos padece de sobrepeso u obesidad. Del millón de niños que sufren de hambre en los Estados Unidos, el 40% es hispano. Con el informe “Comer bien: los retos de alimentar a los niños latinos y sus familias”, el NCLR enfatiza en que hay múltiples factores concurrentes que contribuyen a ambos problemas. Las familias que carecen de seguridad alimentaria tienen menos probabilidad de tener acceso a alimentos nutritivos asequibles, por lo que, a menudo, sus hijos pasan hambre o comen alimentos más baratos y menos nutritivos.

A continuación se listan las principales conclusiones de las entrevistas de los expertos del NCLR a las familias en Caldwell, Idaho; El Paso, Texas; San Antonio, Texas; y el District of Columbia:

Un ingreso familiar insuficiente impide que las familias coman bien. Algunos padres y abuelos latinos sufren de inseguridad en el empleo, desempleo cíclico, recortes debido a la recesión económica, e ingresos fijos que no les permiten cubrir los gastos básicos de la familia

La falta de infraestructura en las comunidades frecuentemente complica el acceso de las familias a alimentos nutritivos. La comida sana no está siempre disponible en los barrios latinos en la misma cantidad, al mismo precio o en semejante calidad como en otras partes de la ciudad.

La falta de transporte exige a las familias gastar más dinero y tiempo para comprar los alimentos. Los padres latinos a menudo informaron que tenían que elegir entre comprar en las tiendas del barrio, las que pueden tener precios más altos o menos opciones de alimentos frescos, o dedicar más tiempo para hacer las compras en tiendas que quedan más lejos pero tienen mejores precios o selección de alimentos.

La ayuda alimentaria desempeña un papel positivo en la ingesta nutricional de los niños. Casi todas las familias entrevistadas describieron los programas federales de nutrición, especialmente WIC y SNAP como esenciales para ayudarles a dar de comer alimentos sanos a sus hijos.

Las familias que sufren de inseguridad alimentaria informaron que sacrificaban la calidad de los alimentos por la cantidad. Con tan poca comida para todos, los padres dijeron que tienen que comprar y preparar comidas duraderas y de bajo costo, ricas en calorías y que los dejen satisfechos. Los productos frescos, que cuestan más y se estropean más rápidamente, fueron con frecuencia considerados una opción poco realista para la consumición diaria.

 

 


 

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