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  • Edición impresa de Agosto 6, 2013

Verano “caliente” de presión por la reforma migratoria

WASHINGTON, DC – Durante el “Verano de la Reforma Migratoria”, la Alianza para la Ciudadanía llevará a cabo cientos de eventos de presión en todo el país para exigir que la Cámara de Representantes apruebe un proyecto de ley de reforma migratoria con vía a la ciudadanía.

Las organizaciones han identificado a un centenar de diputados a los que intentarán persuadir durante el receso del Congreso, del 5 de agosto al 9 de septiembre.

Clarissa Martínez de Castro, directora de participación cívica e inmigración del Consejo Nacional de la Raza (NCLR), anticipó que, para el final del receso, esperan haber recabado 500 mil peticiones a favor de la reforma migratoria, peticiones que entregarán en la Cámara baja cuando se retome la actividad legislativa.

“El presidente (del Cuerpo de Representantes), John Boehner se llevará tremenda sorpresa durante el receso de agosto. Para su información, este asunto no desaparecerá. El verano caliente apenas comienza”, declaró Eliseo Medina, secretario-tesorero del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU).

Sucede que los republicanos se niegan a considerar el proyecto de reforma con una vía a la ciudadanía, que aprobó el Senado el pasado 27 de junio.

El congresista demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez, integrante del Grupo de los Siete, señaló, no obstante, que hay una mayoría en la Cámara de Diputados, integrada por demócratas y republicanos, que aprobarían una reforma con vía a la ciudadanía si se permite un voto, pero que el proceso está detenido por la insistencia de Boehner en contar con el apoyo de una mayoría de su mayoría republicana.

Vale aclarar como antecedente que, hasta ahora, en la Cámara baja sólo han avanzado medidas migratorias punitivas a nivel del Comité Judicial.

La única medida que supondría beneficios de ajuste migratorio sería un plan republicano para legalizar a jóvenes indocumentados conocidos como DREAMers. Pero ni siquiera se ha presentado y ya ha sido denunciado por organizaciones pro inmigrantes que lo consideran insuficiente, ya que legalizaría a los jóvenes y no así a sus padres o familiares. Dicen, además, que el Congreso ya tiene la mitad del trabajo realizado con la aprobación del plan del Senado, y no es hora de dar marcha atrás cuando los grupos de coacción han coincidido en eso, a pesar de sus diversos intereses.

Sin embargo, mientras los demócratas se encuentran unidos en la presión por la reforma, el bloque republicano enfrenta fuertes divisiones, aunque muchos de estos legisladores pueden llegar a ser “persuadibles”, según esgrimen los activistas.

La razón es simple. Hay distritos que no gozan de una fuerte presencia hispana y los congresistas republicanos consideran que no tienen que hacer nada en materia migratoria porque no necesitan del voto latino. Pero ese argumento ignora que el Partido Republicano a nivel nacional sí requiere de ese voto para competir en la carrera por la Casa Blanca. De ese modo, la reforma les ofrece la vía  para enmendar su mala relación con los votantes provenientes de Latinoamérica. Y se pasa por alto, además, que muchos votantes estadounidenses efectivamente sí apoyan la reforma.

 


 

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