La depresión y otros demonios

Por: Mario Castañeda

“Es normal sentirse triste”, dicen los expertos, como humanos sabemos que a veces es inevitable, particularmente cuando las situaciones nos desprenden de nuestra tierra natal, la añoranza, es tal vez el peso extra que puede impulsarnos a caminar más apresuradamente o bien, ponernos la peligrosa zancadilla en el paso al porvenir.

Cuando esa carga pesa más de lo normal, tendemos a ignorar que puede tratarse de un mal pernicioso. Esto es la depresión, que puede manifestarse, según autoridades de salud, a través de ataques intensos a la mente y al cuerpo simultáneamente, los cuales se manifiestan con ansiedad, tristeza, vacío, desesperación.

La depresión es un desorden de conducta serio y común; sin embargo, a menudo se le ve como un ataque de nervios o algo trivial. Y es el temor a ser tildado de padecer una enfermedad mental, o que nos hace aferrarnos a nuestro propio entendimiento y a no pedir ayuda profesional.

Si bien es normal padecer depresión, es importante reconocer que es una enfermedad y mientras más pronto se trate, mejor. La doctora Mónica Marshall, de la Asociación Nacional de Salud Mental, recomienda tomar en cuenta los cambios repentinos de comportamiento, perder interés en lo que anteriormente se disfrutaba, perder ánimo en el trabajo o las actividades diarias, en resumen, sentir una infinita e inexplicable tristeza.

No entender ni comprender lo que duele, es quizás el punto clave para acudir con un experto. “Uno debe entender que no es responsable por esos sentimientos”, indicaba la Dra. Marshall.

¿Y después de esa visita inicial? El temor a los tratamientos o a los medicamentos, puede hacer que la gente se aleje de la ayuda. Como indicaba la Dra. Marshall, la solución o la cura puede estar en nuestras manos, en nuestro propio hogar, puede tratarse de algo tan simple como hablar, expresar nuestras inquietudes a un ser querido, mirarnos en el espejo e intentar ver donde yace el problema.

Como latinoamericanos, nuestros lazos familiares son tremendamente fuertes, por ello no deben debilitarse cuando algún miembro de nuestra familia sufre de depresión. El Instituto Nacional de la Salud hace hincapié en todo lo que se puede hacer para ayudar a la persona deprimida. Notar los cambios o advertir las señales de alerta, son pasos fundamentales.

Lo primero para evitar la depresión es informarse, agotar los recursos que existen en nuestro idioma y gratis.

La depresión ya ha costado muchas vidas, por que no se advirtió ni se diagnosticó a tiempo. Esa realidad puede y debe cambiar, infórmate sobre la depresión llamando gratis al 1-800-789-2647 y espere por el menú de opciones en español.