ACUERDAN MEXICO-EU HACER RESPETAR DERECHOS DE TRABAJADORES TEMPORALES

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Departamento del Trabajo de Estados Unidos establecieron un acuerdo para hacer respetar los derechos laborales de los trabajadores migratorios temporales en el vecino país.

En una reunión entre funcionarios del Trabajo de ambos países evaluaron la cooperación binacional para que se hagan valer los derechos laborales, incluso de los trabajadores indocumentados, con base en los compromisos asumidos por el titular de la STPS, Carlos Abascal Carranza, y su homóloga de Estados Unidos, Elaine Chao.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social informó en un comunicado que se realizó el taller sobre Cooperación México-Estados Unidos en Materia de Derechos Laborales de los Trabajadores Migratorios en América del Norte.

Destacó que uno de los acuerdos consiste en entregar una guía sobre los derechos laborales de los trabajadores migratorios temporales a todos los mexicanos que soliciten visa de trabajo en los consulados de Estados Unidos en México.

Los trabajadores migratorios mexicanos que se encuentran en Estados Unidos podrán tener acceso a información en español sobre sus derechos, y saber cuándo sus garantías no son respetadas, sobre todo en cuanto a los salarios mínimos, seguridad y salud en el trabajo.

La dependencia dio a conocer la dirección electrónica del sitio donde los trabajadores podrán consultar información sobre el tema: http://www.osha.gov/as/opa/spanish/index/html

Puntualizó que también se podrán realizar consultas en forma gratuita al teléfono: 1-866-487-92-43 en Estados Unidos.

 

Investigación revela que los hispanos hacen bajar los sueldos

Según estudios recientes, los bajos salarios de los trabajadores manuales recién venidos bajan las remuneraciones de todos los demás. El Centro de Estudios Chicanos de la Universidad de California en Los Ángeles difundió un estudio que analiza datos del censo de 1990 sobre trabajadores manuales y de servicios en 38 áreas metropolitanas de 15 estados.

Sostiene que los hombres, tanto nativos como inmigrantes de larga data, ganan un 11% menos que otros en trabajos similares cuando trabajan junto a hispanos recién venidos.

Los trabajadores de minorías étnicas en esos puestos ganaban en promedio 14% menos. Y cuanto más elevada la proporción de hombres hispanos recién venidos, menores son los sueldos de todos.

Este refleja sólo el período de tiempo de los datos. El mismo tipo de datos del censo de 2000 aún no ha sido difundido, dijo Lisa Catanzarite, la socióloga que dirigió el trabajo. “Estos hallazgos nos llevan a comprender que las penalidades salariales en los trabajos obreros derivan del estatus marginal de los latinos recién venidos, no de la inmigración en sí", dijo Catanzarite.

 

Alarmantes resultados sobre salud de inmigrantes

El sobrepeso, el tabaco y las enfermedades de transmisión sexual son los tres riesgos principales que enfrentan los hispanos que llegan a los Estados Unidos, según un estudio de la Universidad de California.

Otras investigaciones centradas en la creciente población hispana del país ­38,8 millones de personas según el Censo 2000­, subrayan que el cáncer de pulmón es la primera causa de muerte en latinos, con 19.2 por ciento de fallecimientos cada año, indicó el Consejo Intercultural del Cáncer (ICC).

Marc Schenker, profesor de epidemiología y medicina preventiva de la Universidad de California, dijo que en la actualidad: "la salud de los inmigrantes es un problema grave". Para él, la salud de los hispanos se deteriora cuando emigran a los Estados Unidos, porque se encuentran con alimentos de bajo costo pero de mala calidad, y desarrollan hábitos alimenticios basados principalmente en comida rápida.

Asimismo, descubrió un aumento en la cifra de hispanos que han contraído enfermedades de transmisión sexual y lo atribuye a que muchos de ellos pierden los valores morales conservadores de sus países de origen cuando llegan al país.

Este estudio cuestiona que, a pesar de que los inmigrantes indocumentados generan más de 120 mil millones de dólares por año a la economía del país, el 70 por ciento de los trabajadores agrícolas no tiene un seguro de salud. Por ello, un alto porcentaje de estos inmigrantes padece de enfermedades cardiovasculares, consideradas la principal causa de muerte entre los hispanos a nivel nacional. Entre tanto, la Asociación Médica Americana (JAMA por sus siglas) estima que el sobrepeso y la falta de actividad física son la causa de 300 mil muertes prematuras cada año.

 

Hispanos, grandes consumidores en EU

No hay duda: el hispano residente en Estados Unidos es un consumidor potencial, no sólo en dicho país, sino en todo el mundo, al grado que algunos analistas lo consideran ya como la llave del consumo del continente americano.

Para quien todavía lo dude, están los estimados del Censo de Estados Unidos publicados en junio de 2003, que informan que su poder de compra en EU alcanzó 531 mil millones de dólares durante el año pasado, lo que constituye 81 por ciento del gasto promedio de toda la nación.

Esto significa que por cada hogar, se gastan 51 mil dólares anuales y se espera que el gasto personal crezca a una tasa anual de 9.1 por ciento hasta 2020, lo que supera ampliamente la tasa de crecimiento nacional, que es de 6 por ciento. Cifras que equivalen a todo lo que gastan en conjunto los habitantes de América Latina (sin incluir México).

 

Deficit que podría llegar a 1.4 billones de dólares en los próximos 10 años

La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), un organismo independiente del Poder Legislativo, pronosticó que el déficit presupuestal durante los próximos 10 años llegarían a 1.4 billones de dólares, y totalizarán 480,000 millones de dólares en el año fiscal 2004 próximo a comenzar.

Empero, los déficit acumulados durante la siguiente década pueden totalizar hasta cinco billones de dólares, entre otros motivos, por la aprobación e implementación por parte del Congreso,de políticas y programas favorecidos por el presidente George W. Bush y otros propulsados por los demócratas, así como aumentos en los gastos discrecionales.

La CBO también colocó el déficit presupuestal del año fiscal entrante 2004 más alto de los 475,000 millones de dólares anticipados por la Casa Blanca. Se calcula que el déficit superará los 500,000 millones de dólares si se incluyen las nuevas peticiones de fondos para el operativo militar en Irak. El pronóstico del déficit en los próximos 10 años también es superior a todas las predicciones de la Casa Blanca que hace unas semanas indicó que el déficit iría declinando después de 2005.

Las preocupantes proyecciones proporcionan material de ataque a los demócratas que esperan que el panorama económico y los crecientes problemas de justificar la presencia de Estados Unidos en Irak le supongan dificultades a las aspiraciones de reelección de Bush.

 

Español: lenguaje universal de políticos

Conscientes de que el español es de suma importancia para su supervivencia política, tanto demócratas como republicanos toman cursos intensivos en este idioma, con la esperanza de sumar puntos entre la minoría más grande de Estados Unidos.

La comunidad hispana conforma ahora el 13% de la población y, de cara a los comicios generales de 2004, su creciente poder político y económico la ha colocado firmemente en el radar de los políticos y de las grandes empresas.

El Partido Demócrata auspicia, junto al grupo de legisladores hispanos, el primero de seis debates en inglés y en español de los nueve precandidatos demócratas que buscan disputar la Casa Blanca al presidente George W. Bush en 2004.

Como prueba de la creciente popularidad del bilingüismo, el primer debate, a realizarse en Nuevo México el próximo 4 de septiembre, será transmitido en español por la cadena Univisión.

La idea de legisladores como los demócratas Gene Green, Martin Frost y Betty McCollum, y los senadores republicanos Sam Brownback y John Cornyn es comunicarse de una manera más directa con sus contribuyentes, aunque al principio lo hagan con frases chapurreadas.

Cornyn decidió sumergirse de lleno en la cultura hispana y participa en cursos intensivos de español en Morelos. Brownback y varios republicanos aprovechan el verano para repasar vocabulario y gramática.

Más de una veintena de legisladores demócratas y republicanos ­muchos de ellos procedentes de distritos electorales con alta población hispana­ se han inscrito en un programa creado exclusivamente para ellos y administrado por el Departamento de Agricultura.

Cabe destacar que los republicanos, el partido gobernante, intentan sacudirse la imagen de ser una organización homogénea ­sólo de hombres ricos y blancos­ y busca un mayor acercamiento con las minorías.

Los hispanos, como grupo, representan un importante bloque político en estados como California, Florida, Nueva York, Illinois y Texas.

Tradicionalmente el voto hispano ha ido a los demócratas ­la mayoría de los cerca de ocho millones de latinos que votaron en 2000 lo hicieron por los demócratas­, pero ahora los republicanos quieren aprovechar el tirón del presidente Bush entre esta minoría.

Para demostrar su creciente dominio del idioma, incluso John Edwards, Howard Dean y John Kerry ­que buscan la candidatura presidencial demócrata para 2004­ han salpicado sus discursos con frases en español.

Un funcionario demócrata, que pidió el anonimato, dijo que los demócratas “siempre han adelantado las políticas públicas que los hispanos apoyan, en vez de recurrir a campañas huecas con mariachis y sin ninguna sustancia”.

 

Gobierno exime a miles de fábricas de instalar equipos anticontaminación

El gobierno del presidente George W. Bush eximió a miles de fábricas, refinerías y plantas energéticas de instalar costosos equipos anticontaminación para cuando modernicen sus instalaciones.

La Oficina del Medio Ambiente (EPA) permitirá que las empresas consideren como “mantenimiento de rutina” el 20% de los gastos de la modernización. Eso las exime de implementar costosas normas ambientales, según documentos de la entidad.

La EPA permitirá a unas 17 mil plantas de generación de energía a carbón, refinerías y fábricas modernizarse sin tener que instalar un costoso equipo para control de la polución.

La nueva política significa un cambio drástico con respecto a los estándares fijados en 1971. La nueva norma fue aprobada ayer por la administradora en funciones de la EPA, Marianne L. Horinko.

Hasta ahora, se les requería a las industrias agregar nuevos equipos para frenar la contaminación. Las industrias de electricidad y petróleo han estado presionando a la Administración para que efectúe cambios, al sostener que los costos les prohibían concretar mejoras para utilizar con mayor eficiencia la energía.

Los cambios introducidos por la Casa Blanca permiten a las industrias modernizar una quinta parte de los equipos esenciales de producción.

Lo pueden hacer aun si las mejoras incrementan la contaminación, y al parecer no hay restricciones para el tiempo que puede pasar entre una modernización y otra.

Horinko y otros altos funcionarios de la EPA insisten que las industrias aún deben cumplir con limitaciones generales y otros programas de contaminación nacionales y estatales.

Los ambientalistas describen los cambios como desastrosos para la salud de la población, especialmente para los que viven cerca de las 17 mil industrias afectadas. Sostienen que la EPA ignoró las preocupaciones de cientos de miles de personas.

“Los contaminadores pueden reemplazar enormes piezas de sus fábricas sin instalar la actual tecnología moderna para moderar el hollín y los gases contaminantes que ponen a nuestras comunidades en más riesgo de sufrir ataques de asma, lluvia ácida y otro tipo de polución tóxica”, dijo Carl Pope, director ejecutivo del grupo Sierra Club.

 

Extranjeros reemplazan a técnicos de EU con sueldos más bajos

Scott Kirwin sobrevivió a la ola de despidos del año pasado y continuó trabajando como programador en un importante banco de inversiones. Sus amigos estaban sorprendidos porque logró esquivar la peor crisis de la industria tecnológica de la última década. Luego le fue asignada una tarea ingrata: entrenar al grupo de colegas de India que lo reemplazaron este año.

Kirwin se quedó sin empleo en abril y envío 225 currículos antes de conseguir un trabajo temporal y sin beneficios en un pequeño banco, donde también recortaron su salario un 20%.

Un número cada vez mayor de trabajadores del sector tecnológico entrenan hoy día a sus reemplazantes extranjeros, una tarea que muchos asumen con renuencia, sólo para permanecer en sus empleos todo el tiempo que puedan o para asegurarse mejores beneficios al ser despedido.

El problema puede ser considerado una consecuencia del programa de visas para no inmigrantes de Estados Unidos, especialmente de las visas L-1. Este tipo de visado permite a las empresas transferir trabajadores de sus sucursales extranjeras a Estados Unidos por más de siete años, para familiarizarlos con la cultura de las corporaciones o para importar trabajadores con “conocimientos especializados”.

Ese visado autoriza a las empresas que les sigan pagando en Estados Unidos los salarios de sus países de origen. Los trabajadores indios reciben un sueldo que equivale a un sexto de la hora de trabajo de un programador estadounidense, que percibe unos 60 dólares la hora incluyendo beneficios.

Grandes compañías de tecnología sostienen que las visas L-1 les ayudan a obtener personal que comprenda las necesidades de las corporaciones mundiales. Algunos expertos laborales dicen que los programadores despedidos deberían dejar de quejarse y concentrarse en su propio entrenamiento para conseguir otros trabajos.

Pero los técnicos despedidos consideran que mejorar sus aptitudes no tendría sentido, ya que numerosos empleos se trasladan a lugares como Bombay, Bangalore o Pekín.

El Departamento de Estado emitió 28,098 visas del tipo L-1 entre octubre y marzo, la primera mitad del año fiscal 2003. Esa cantidad representa un incremento con respecto al mismo período de 2002. Pero el número de trabajadores con visas L-1 es probablemente mucho más alto, dijo Charlie Oppenheim, director de visas de inmigrantes en el Departamento de Estado.

La ley no limita el número de empleados con L-1 que las compañías pueden ingresar cada año, pero un proyecto de ley presentada recientemente por la oposición demócrata busca que sólo entren por año 35 mil empleados con ese tipo de visado.

Por el contrario, los controles para otorgar las visas H-1B son más estrictos y requieren a las empresas que paguen a sus empleados el salario prevaleciente en Estados Unidos.

Se anticipa que el 1 de octubre se reducirá el cupo de este visado de 195 mil a 65 mil empleados anuales.

Las empresas de tecnología, entre ellas IBM, Hewlett-Packard, Cisco Systems, Oracle y Microsoft utilizan las visas L-1, pero no informan acerca de cuántos trabajadores ingresan al país.