Tan pronto llegamos a este planeta nuestro reloj interno comienza a avanzar hacia el final. Este es un hecho para cada uno, nadie está exento de la realidad de la muerte. Después de un tiempo, algunos tienen algo de éxito y se considera que ellos han logrado algo verdaderamente grande en la vida.

Cuando pasa usted por algún pueblo lejano, pasa usted por el cementerio? Alguna vez cae en cuenta que cada sepultura y cada cruz representan a un ser humano que tuvo sueños y esperanzas? Cree usted que las familias de ellos recuerdan a aquellos que se fueron hace 100 o tal vez 50 años?

Los medios de comunicación nos hablan de más de 1000 soldados de EU que han muerto en Irak. También miles de civiles y soldados iraquíes han muerto.

Cómo eran ellos? Por qué luchaban?

Para muchos de los ‘caídos’ en la guerra, la vida era la única posesión que les quedaba. La calidad de vida se deteriora mucho en los lugares violentos y la vida diaria se convierte en una muerte acelerada.

El mundo nos juzgará no solo por las vidas perdidas, sino por todas aquellas gastadas en los ciclos de miseria, opresión y desesperanza.

Millones de niños tendrán profundas memorias de terror por los sucesos en diversos lugares del mundo, tal como en Irak, Colombia, Rusia, Sudán, etc.

La calidad de vida de los niños en otras partes del mundo ha sido duramente afectada. Ellos llevarán siempre en sí las escenas de explosiones, disparos, persecución y muerte. Se les ha negado el derecho a una niñez con mascotas, juegos y escuela. Se les quitó una niñez rodeada de amor, seguridad y con las necesidades básicas cubiertas.

Estos niños no solo pasarán esa violencia a la siguiente generación sino que transcurrirán una vida sin paz en su corazón.

Recordamos el verso bíblico: “Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor les fuera si se atase una piedra de molino al cuello y se le arrojase en el mar” (Mar. 9:42)

Estamos ya atando una piedra a nuestros cuellos? Estamos dispuestos a aceptar la responsabilidad por el bienestar de cada niño, empezando por la familia inmediata y extendiéndose a cada niño en la tierra?

Cuando hablamos de economía, intereses, patriotismo y guerras, tenemos en cuenta que estamos afectando esta generación y las siguientes?

Este mes mi vida personal se vio golpeada con un encuentro cercano con la muerte. He visto a esta persona luchar toda su vida, sin poder nunca ser feliz. Ella tuvo una niñez difícil, sin amor o un cuidado real de ella como ser humano. Sus hijos y nietos la recordarán como alguien que tuvo trabajo en aceptar sus necesidades propias y dejarse amar.

Su vida me recuerda la de los niños del mundo, es por eso que hoy hago extensivo estos pensamientos a todos. No podemos recordar ni los nombres de aquellos que poblaron los cementerios, pero podemos hacer una diferencia en el presente y el futuro.