ANCIANOS SOLOS, DESEMPLEADOS Y ENFERMOS

Soledad, desempleo, enfermedades, ausencia de cariño y de alguien que se haga cargo de ellos es el panorama de muchos adultos mayores, que se encuentran en una situación de vulnerabilidad, en lo que debería ser “su época de oro”.

A diferencia de antaño, en que diversas culturas veneraban a la ancianidad, en la actualidad los adultos mayores enfrentan una serie de problemáticas que incluso los puede llevar al suicidio, al verse abandonados por sus seres queridos.

De acuerdo con datos del sector salud, a pesar de que 4.2 millones del total de 22.3 millones de hogares que existen en México, o sea 18.7 por ciento, están encabezados por una persona de 60 años o más, lo cierto es que la gente grande se enfrenta a una sociedad que considera a la vejez como una carga.

Más de una tercera parte de las personas de la tercera edad, 36.2 por ciento de los 7.9 millones de ancianos que hay en México, se mantiene activa económicamente; empero, encuentran que su edad es un gran obstáculo para acceder al trabajo.

A ello se suma el hecho de que la salud se merma con el paso del tiempo. Así, entre la población de adultos mayores, aproximadamente 11 por ciento padece de alguna incapacidad, principalmente de tipo motriz, visual o auditiva.

Así, una persona de la tercera edad en buenas condiciones de salud a los 60 años de edad, pasará 13 por ciento del resto de su vida con alguna discapacidad, en tanto que uno de 70 años lo hará 18 por ciento.

Por otra parte, es en este sector donde se da más el fenómeno de la soledad, íntimamente relacionado con la depresión, lo que lleva a muchos a quitarse la vida, sobre todo en el estado de Chiapas y otras entidades del sureste del país, donde ya no encuentran el respaldo económico ni moral de su familia.

Y es que una de cada 10 personas de más de 60 años vive sola. Esto está estrechamente relacionado con la incidencia de la viudez que, a partir de esa edad se aproxima al 29 por ciento, y a la partida de los hijos del hogar.

Estas cifras resultan de gran relevancia si se considera que uno de los aspectos más vinculados con el bienestar en las edades avanzadas es la calidad de la integración de los adultos mayores a distintos grupos de pertenencia, como lo es el grupo de personas con las cuales se comparte la residencia.

En la mayoría de los casos, la fuente principal de intercambios afectivos y de apoyo material y económico son precisamente los miembros de la familia con quienes se vive; sin embargo, muchos están solos en sus casas o departamentos, o acaban abandonados en asilos, donde en la mayoría de los casos no tienen condiciones dignas de vida, ni la atención médica que requieren, al enfrentar diversas enfermedades crónico-degenerativas.