Culminaron unos Juegos Olímpicos históricos

Ni los atrasos, ni el temor al terrorismo ni los altos costos. Nada evitó que Atenas honrara su histórico pasado y cerrara por todo lo alto unos Juegos Olímpicos “de ensueño”.

Un majestuoso espectáculo de luces y fuegos artificiales dio paso a un festín de música y baile en la ceremonia de clausura, que reflejó la alegría y alivio que los juegos trajeron a la cuna de las olimpiadas.

Poco después, miles de atletas entraron al estadio olímpico, saludando y ondeando banderas, tomándose fotos y absorbiendo los vítores de unos 70.000 aficionados.

Poco después, una niña sopló delicadamente y apagó el pebetero olímpico, pasando la antorcha al próximo anfitrión de las olimpiadas: Pekín.

A las 10:48 de la noche ateniense, la llama se extinguió, cantantes subieron al escenario y otra ronda de fuegos artificiales iluminó el cielo.

Los juegos comenzaron lentos, con una primera semana marcada por asientos y plazas vacías, pero todo se transformó en la segunda semana.

El estadio olímpico se abarrotó cada noche para las competencias de pista y campo, y las canchas de básquetbol, tenis y vóleibol de playa vibraron de energía.

La preocupación de que Atenas no estaría lista para los juegos se disipó, y Atenas exhibió instalaciones modernas, con toques clásicos que remontaban a los atletas y visitantes a tiempos ancestrales.

Atenas se excedió de su presupuesto en miles de millones de dólares para tener listo un impresionante plan de seguridad y acelerar las construcciones. La ciudad también se presentó al mundo como una metrópolis sofisticada, con un legado urbano y deportivo para generaciones futuras.

Los juegos fueron hasta Olimpia, el hogar mitológico de los dioses, donde se celebró el lanzamiento de bala. También hasta Maratón, villa de donde esa carrera tomó su nombre.

El espectro de los esteroides y otras drogas se inmiscuyó, pero no ensombreció la competencia. Dos docenas de atletas fueron castigados por violar las reglas contra el dopaje, y siete medallas fueron retiradas.

Los juegos también vieron el ascenso de China como una superpotencia deportiva, dando la voz de alerta al resto del mundo de que tiene toda la intención de dominar la tabla de medallas en la olimpiada de Pekín en el 2008.

Estados Unidos dominó la tabla de medallas, con 103 preseas, incluyendo 35 de oro. China tuvo 63 medallas, 32 de éstas doradas, y Rusia acumuló 92 preseas, 27 de oro.