Temporada de huracanes y tormentas afecta EU y El Caribe

Iván, Frances y Charley asestaron tres violentos golpes a la Costa del Golfo y a la Florida, además de algunas de las islas del Caribe, en sólo cinco semanas.

Los científicos dicen que 65 millones de personas que residen en las costas del Golfo de México y del Atlántico deben esperar un tiempo de esta clase otros 30 años, o quizás más.

Desde el 2000, EEUU ha sido azotado un promedio de cuatro potentes ciclones por temporada.

Cuatro estados fueron declarados zonas de desastre. Ochenta personas han muerto en todo el Caribe por el fenómeno que empieza a debilitarse.

Las autoridades impusieron toques de queda nocturnos en Pensacola, Florida y en las ciudades de Gulf Shores y Mobile, en Alabama. La medida fue para prevenir los saqueos y permitir que los equipos de emergencia pudieran circular con facilidad.

Los vientos huracanados arrancaron techos y árboles y provocaron gigantescas olas que inundaron barrios enteros a lo largo de la costa del Golfo de Alabama, luego que Iván tocara tierra entre Mobile y Pensacola.

En el balneario de Gulf Shores (Alabama), docenas de personas estaban atrapadas por crecidas, que en algunas áreas llegaban a tres metros de profundidad.

Iván afectó en el Caribe a la isla de Granada, con al menos 37 muertos, seguida de Jamaica con 21 muertos, Venezuela con cinco, República Dominicana con cuatro, Haití con tres, y Trinidad y Tobago y las Islas Caimán con una persona fallecida en cada una.

Las pérdidas por el huracán Iván podrían sumar entre 3.000 a 6.000 millones de dólares.

México, en tanto, estaba atento a la evolución del huracán Javier, de categoría 3, que con vientos de 185 kilómetros por hora se desplazaba hacia el norte-noroeste en el Océano Pacífico, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de México.

En tanto, en el medio del Atlántico la tormenta tropical Karl, la quinta de la temporada, ganaba fuerza y con vientos de 100 km/h le faltaba poco para convertirse en huracán, pero los pronósticos del CNH indican que podría desviarse hacia el norte bien lejos del Caribe y perderse en medio del océano.