El verano ya casi termina y los niños están de nuevo en la escuela. A la mayoría de los hogares ha llegado la normalidad y se alistan para nuevos horarios y metas. Sin embargo, para otros el final del año les trae incertidumbre y temor.

Algunas veces la gente me habla de sus problemas o preocupaciones y en esta pequeña ciudad (Goshen, IN), con solo 30.000 personas existen un sin número de preocupaciones entre la población local. Tengo oportunidad de oír a los extranjeros y me cuentan que no están encontrando trabajo, que la producción está bajando, especialmente en las industrias manufactureras de RV’s y casas móviles.

También oigo hablar de muchos trabajadores que no tienen acceso a una licencia de conducir, ya que esta se ha convertido en documento nacional de identificación y ellos no pueden presentar los documentos necesarios para obtenerla. También, debido a ésto, no tienen seguro de auto ni pueden pedir las placas legales para sus carros.

Espero que todos los otros países del mundo no empiecen a pedir a los ciudadanos estadinenses que tengan una licencia legal de su país para poder manejar allí. La mayoría de los estadinenses usa su licencia local o una internacional, la cual es válida en cualquier lugar que no sea Estados Unidos. La licencia de conducir indica que su portador sabe conducir y puede leer las señales (la mayoría de las cuales son símbolos internacionales); Sólo en Estados Unidos, se ha convertido la licencia de conducir en un documento de identidad personal.

También he escuchado rumores extraños de varias mujeres en prisión. Una de ellas en particular fue sacada de su casa y la casa fue registrada sin autorización previa. Además oí que hay diez mujeres en igual situación. No puedo evitar pensar si muchos ciudadanos locales no saben de la situación que enfrentan los extranjeros. ¿Adónde pueden ir ellos a contar acerca del trato injusto que están sufriendo? ¿Qué organizaciones locales están dando pasos para escuchar y hacer seguimiento con preguntas e investigación de cada caso? ¿Es que lo ignoramus y continuamos viviendo en “paz” simplemente ignorando las vidas de nuestros prójimos?

Yo solo soy un individuo, por lo tanto por mí misma no tengo poder, pero si varios otros se unen en diálogo y acción, entonces tendremos poder para hablar y actuar en favor de aquellos que no puden hacerlo por sí mismos.

La importancia de trabajar juntos está en el hecho de que varias opiniones e ideas se juntan y pueden hacer una diferencia.

Hace poco una iglesia Metodista en Chicago ofreció su iglesia como santuario, a una mujer indocumentada con orden de deportación. En solidaridad muchas otras iglesias estan considerando hacer lo mismo.

Y nosotros, que estamos haciendo? ¿Tomamos el tiempo de hablar de estos asuntos en la iglesia, en el club, con los amigos o la familia? ¿ Estamos por lo menos dispuestos a averiguar acerca de un caso, tal vez una historia personal de alguien directamente afectada con lo que está ocurriendo? Yo se que la comunidad inmigrante sabe esto.

Espero que aquellos que leen este editorial en cualquier parte se sientan llamados a buscar una participación real en la vida de éste país.