El Puente Uniendo

Lazos de Hermandad

Por: José Emilio Cruz Luna.

En verdad hermosa escenografía natural, hecha por la mano del creador permitió realzar la figura de estos hermanos en Cristo. La señora Juanita Meneses y el señor Felipe Pérez, dos grandes amigos poseedores de lo más rico y maravilloso que puede tener el ser humano como lo es la fé en ¡DIOS! el amor hacia todo lo que de él se desprende y el respeto hacia sus semejantes. Cubiertos de humildad, este ejemplar matrimonio vive para servir al divino maestro siguiendo su enseñanza en el cristianismo, compartiendo con alegría sus experiencias enmarcadas por la bondad y el amor que todo ser humano debe profesar a su prójimo.

Originarios de Apan, Hidalgo y vecinos del mismo lugar, al tocar a su puerta gustosos me abrieron su hogar y su corazón, distinguiéndome sin reservas con su amistad, compartiendo el pan de la verdad y el vino de la esperanza, me honraron también con un diálogo.

El conversar con este tipo de amigos equivale a encontrarse a sí mismo, descubrir en uno el verdadero Yo y enterarse cuan lejos nos encontramos muchos de alcanzar y aceptar que el único camino de la felicidad es estar en las manos de Jesucristo.

El sendero que trazó Jesús es la gracia plena del amor, de la bondad y de la humildad. El aceptar y disfrutar lo que se tiene no permite caer en la insatisfacción, tampoco incurrir en el error de anhelar lo superfluo, mucho menos amar lo que no se puede llevar al morir.

El escuchar estos sabios mensajes trajo a mi mente que encontrar al creador es desprenderse de la competividad con mi semejante en la obtención de bienes mundanos, andar en el camino de Jesús es separarse de la envidia, del egoísmo, rencores y de la voracidad por las cosas materiales. Encontrar a Jesús es perdonar a quien nos ofende, amar lo más bello de este mundo que es la naturaleza, compartir lo que se tiene y ser justo con uno mismo.

Encontrar a ¡DIOS! equivale a ser humilde, bondadoso, honesto, sincero y jamás ubicar en primer término las riquezas terrenales. Recordemos siempre: reparte todo lo que tienes entre los pobres y sígueme. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de mi padre.

La hermana Juanita, el hermano Felipe y su hijo Abraham forman un hogar lleno de felicidad, cubierto de bendiciones por su sencillez, por su bondad y por la grandeza de haber encontrado la gracia plena que da el caminar en el sendero de ¡DIOS!

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia porque serán satisfechos.

Dichosos los que trabajan por la paz porque DIOS los llamara hijos suyos.

Dichosos los que tienen espíritu de pobres. Porque de ellos es el reino de los cielos.

Recordando estos maravillosos paisajes enseñados por Jesús a una gran multitud en el Monte Sión, concluyo la inolvidable conversación con mis hermanos Felipe, Juanita y Abraham Pérez Meneses amigos, de DIOS y de la humanidad.