Se reanudan Marchas Solidarias por los Indocumentados

Si el caso de Elvira Arellano pone de manifiesto las grietas del sistema migratorio actual y por qué urge reformarlo, las manifestaciones de apoyo a la indocumentada y las marchas que se llevarán a cabo a partir del primero de septiembre antes del retorno a las sesiones del Congreso, evidencian la falta de acción de la legislatura federal en el frente migratorio en la recta final de una corta sesión.

Ya se renovaron los llamados para que el gobierno federal imponga una moratoria a las deportaciones en tanto el Congreso decide si avanza o no una reforma integral que contenga un componente de legalización para millones de indocumentados que, como Elvira, tienen hijos que son ciudadanos estadounidenses.

Muchos consideran que Elvira le ha dado un rostro a los millones de indocumentados que viven y trabajan en este país. Incluso comparan su reto a la orden de deportación que sobre ella pende con las acciones de la mujer símbolo del movimiento de derechos civiles en Estados Unidos, Rosa Parks.

Pero activistas reconocen que pese al factor humano de su historia, quienes se oponen a una reforma integral la ofrecerán como ejemplo de indocumentados que aun al recibir órdenes de deportación siguen violando las leyes migratorias del país.

Ese contexto evidencia lo complicado de un debate migratorio que, hasta ahora, parece destinado al fracaso considerando que cuando el Congreso reanude la sesión la semana que viene realmente quedarán unos quince días legislativos para completar diversas medidas, sobre todo fiscales, y determinar si aborda o no la reforma antes de las elecciones de noviembre.

Desde el lunes anterior se anunciaron marchas a través del país comenzando con el fin de semana feriado del Día del Trabajo con miras a presionar al Congreso y en particular a la Cámara de Representantes a que nombre negociadores para conciliar con el Senado una medida migratoria amplia. El 1 de septiembre marcharon hasta las oficinas de distrito del presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert, en Batavia (45 millas al noroeste de Chicago); el 4 en Phoenix; el 7 en Washington D.C.; y el 9 de septiembre en Los Ángeles.

Dos legisladores demócratas dijeron que Bush tiene que usar toda su influencia en los próximos días para poner fin al estancamiento, de lo contrario la reforma morirá por este año.

Pero analistas como Michele Waslin, del Consejo Nacional de la Raza (NCLR), dicen que Bush no ha tenido la capacidad de neutralizar a los congresistas republicanos opuestos a la reforma integral, un grupo reducido pero vociferante.

Por eso, agregó Waslin, en esta etapa crucial, las marchas más que presionar a un liderazgo republicano que de momento apuesta a que la estrategia ganadora es mantener mano dura en la frontera, sirven “para brindar atención al hecho de que el Congreso no ha hecho nada y dedicó todo el mes de agosto a unas absurdas audiencias en lugar de tratar de arribar a acuerdos” con la mayoría bipartidista y con la Casa Blanca que apoyan la reforma integral.

Con todo, las marchas movilizaron no sólo a la comunidad inmigrante sino a quienes la apoyan. “Las marchas son importantes para seguir recordándole al Congreso que el tema migratorio no es un asunto de año electoral ni de politiquería, sino un tema que afecta las vidas de millones de personas, incluyendo ciudadanos de este país”, dijo Waslin. Pero la analista dijo que más importante aún, es traducir esa energía en una movilización para registrar votantes.