Auténtica rentabilidad del inmigrante

Por: Carlos Miguélez / ccs

“Las recientes oleadas de inmigrantes que llegan a Europa obedecen a los puestos de trabajo que ofrece la economía sumergida europea y no a la regularización de los inmigrantes. Esto concluye el periodista español Joaquín Estefanía sobre el verdadero efecto llamada.

Los medios de comunicación ofrecen imágenes que despiertan piedad y rechazo a la vez en los ciudadanos de los países de acogida, pero no logran explicar un fenómeno complejo que precisa de soluciones globales y compromisos conjuntos, tanto de los países de origen como de los de acogida. Nada más lejos de esto que la confusión sembrada por declaraciones de políticos europeos y norteamericanos sobre la amenaza de invasión de unos bárbaros en busca del paraíso. Los ciudadanos de los países ricos ya señalan a la inmigración como su principal preocupación.

El crecimiento del flujo migratorio en todo el mundo es un hecho. No sólo son los cayucos que llegan diariamente a costas Canarias desde Senegal, que no significan ni el 4% del total de los que entran en la UE por aeropuertos y carreteras. México se ha convertido en el país con el mayor número de emigrantes, con un promedio de 400,000 personas cada año.

La falta de recursos, de empleo y de oportunidades obliga a millones de personas en todo el mundo a dejar a sus familias, sus raíces y las pocas pertenencias para buscar una alternativa a una situación desesperada. Pero nadie salta al vacío. La gente no arriesga su vida si no hay algo prometedor del otro lado. Muchas veces son los mismos familiares que ya están del otro lado quienes, gracias a los locutorios y las nuevas tecnologías, informan de ese algo prometedor, dan conocimiento sobre esas miles de oportunidades de empleo que superan por mucho a las que tenían en sus países de origen.

El trabajo precario pone todas las cargas sociales sobre las espaldas del trabajador y bajan los salarios de la economía legal porque no puede competir con la sumergida.

Los inmigrantes son jóvenes en su mayoría, lo cual contribuye a la productividad, a la creación de empleos y al aumento del consumo. Los trabajadores extranjeros que tienen entre 16 y los 64 años superan al número de nacionales trabajadores de esa misma edad y se pueden formar más rápido y mejor en los mismos puestos de trabajo.

A Irlanda le ha beneficiado la inmigración más que a ningún otro país; la economía francesa habría quedado completamente estancada; Alemania, Italia, Grecia, Portugal y Suecia habrían sufrido caídas importantes sin el fenómeno migratorio.

Hay que reconocer que todos se benefician del modelo migratorio actual. Los inmigrantes suelen mejorar sus condiciones de vida, ahorrar e incluso enviar remesas a sus países de origen. Pero algunos arriesgan su vida y muchos se desarraigan. Tampoco debemos olvidar que dentro de unos años podremos comprobar cuánto han ayudado estos inmigrantes al desarrollo de sus países de procedencia.