LA VIOLENCIA TIENE CARA DE MUJER

Por: Paty F. Limón

Hace días recibí una llamada inesperada, se trataba de una mujer a la que hasta ese momento había considerado afortunada; ya que ella misma manifestó anteriormente tener una vida felíz al lado de su esposo y sus tres pequeños hijos, además de contar con una buena posición económica. Me sorprendí tristemente al escuchar su voz al otro lado de la línea pidiendo auxilio, llena de angustia y miedo. La mujer yacía en ese momento en el piso de su recámara, totalmente imposibilitada para levantarse; debido a la salvaje golpiza que su esposo le había proporcionado unas horas antes. Por el miedo que él le causaba y al no poder caminar, tuvo que hacer sus necesidades fisiológicas sobre sí misma; y con gran vergüenza me confió que sus hijos y ella eran víctimas de abuso físico, económico, emocional y en su caso sexual; desde hacía varios años.

Este hecho trajo a mi mente una vez más, la injusta realidad que la mujer ha vivido a través de la historia y la urgente necesidad de un cambio. La violencia de género no es sólo cosa que ataña a las mujeres, es un problema mundial; ya que atenta contra los derechos humanos e interfiere con el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz en nuestra sociedad.

La violencia contra la mujer es real y actual. Es preocupante ver cómo mujeres alrededor de todo el mundo, pertenecientes a grupos minoritarios como las mujeres indígenas, las migrantes, las discapacitadas, las que se encuentran en prisión, las más pobres, las que atraviezan por un conflicto armado, las ancianas y las niñas son mucho más propensas a sufrir algún típo de abuso; aunque cabe mencionar que la violencia no distingue edad, raza o posición económica.

Es increíble que en esta actualidad en la que la humanidad está “supuestamente” en pleno desarrollo; con grandes avances científicos y tecnológicos, sucedan hechos tan absurdos como la situación que viven las mujeres pashtunes, población afgana al noreste de Pakistan; en donde una mujer sólo sale a la calle dos veces en su vida, una cuando se casa y se va con el esposo y la otra cuando se muere y la llevan a enterrar. Y qué me dicen de los cientos de asesinatos impunes a mujeres en países como Rusia; que estadísticamente ocupa el primer lugar a nivel mundial en violencia contra la mujer, seguido por Guatemala; país en el que ellas son víctimas del maltrato, secuestro, tortura y asesinato; esta ola de homicidios en serie que dió início en el 2002 ha cobrado la vida de cerca de 3000 mujeres. En Ciudad Juárez, México son alrededor de 500 mujeres muertas y más de 600 desaparecidas desde 1993 a la fecha, asesinatos en los que se sospecha de la participación del crímen organizado, narcotráfico, sectas religiosas e involucra vergonzosamente a las autoridades del gobierno mexicano.

Es necesario eliminar la violencia contra la mujer en todas sus formas, ya basta de rendirle culto a tradiciones tan nocivas de desigualdad y abuso, el hombre debe tomar conciencia y responsabilidad por sus actos; dejando de escudarse en supuestas herencias culturales, que tanto dañan a nuestras familias y a la sociedad en la que vivimos. Recordemos que Dios nos creó a todos con el mismo amor y con los mismos derechos.