En mi opinión los inmigrantes son los hijos más agradecidos y bondadosos que cualquier país pudiera tener. Aunque dejan sus países nativos, que es como dejar la madre, siempre se acuerdan de ellos. Su vida diaria está entrelazada con el pasado y la riqueza proveniente de la gente y los lugares que los vieron crecer y después irse.

El 15 de septiembre en los Estados Unidos tiene el sabor agridulce de sueños del pasado, un duro presente y un futuro incierto. En esta fecha los mexicanos y centroamericanos de cinco países celebran el ‘Día de Independencia’; para esto ellos reproducen las festividades que se llevan a cabo en su país de origen y recuerdan la música, la comida y las fiestas.

Por qué los llamo agradecidos? Porque solo recuerdan lo bueno, olvidando las razones que los llevaron a vivir en tierra extraña con lenguaje ajeno. También olvidan todas las vicisitudes que han soportado al venir.

Pero eso no es todo. Su grandeza va más allá de recordar lo bueno y se demuestra en la forma como algunas veces pasan sin muchas cosas en este lugar nuevo, a fin de mantener y apoyar a la gente que dejaron allá. Ellos incluso constituyen el ingreso mayor que sus países reciben superando a veces las divisas que estos reciben por exportaciones y otras cosas. Ellos sueñan con volver y ayudar sus pueblos haciéndoles la vida más fácil a familiares y amigos.

Mientras permanecen aquí, tratan de tener algo de su música y de su comida, las cuales consiguen en las tiendas locales y se reunen a menudo con gente de su país o de cualquier otro país hispanoparlante.

En Estados Unidos los inmigrantes latinos celebran su lenguaje, música y comida al mismo tiempo que envían sus dólares ganados con gran trabajo para subsidiar lo que sus gobiernos han sido incapaces de proveer.

Los inmigrantes vienen y aprecian el país que les ha dado una nueva oportunidad de vida. Pero no pueden olvidar a su propia madre. Los culpa usted? Imagine entonces lo que ellos están dispuestos a hacer por su país adoptivo si en su corazón tienen espacio para aquellos que los defraudaron y continúan amando.

La mayoría de los inmigrantes con los que se habla, aún sienten que prefieren su comida, tradiciones y lengua pero también aman las ciudades que han sido hospitalarias con ellos y aprenden el nuevo lenguaje, además de que empiezan a celebrar nuevas tradiciones. Tratan esforzadamente de adaptarse a las nuevas circunstancias, pero nunca les pidan que olviden o dejen a los que dejaron atrás.

Como parte de las celebraciones de Independencia, con admiración saludo a los millones de inmigrantes que han venido aquí a trabajar y mejorar la vida en lugares donde la globalización ha arruinado su antigua forma de vivir.

Admiro a aquellos que viniendo de otros países en cualquier momento de la historia han podido incorporarse a una nueva sociedad con un corazón abierto al presente y el pasado, ya que por encima de todo, ellos estan hallando su propia independencia y libertad en un mundo que cada vez necesita más de ciudadanos de la tierra, dispuestos a trabajar para sí mismos y para otros.