La consolidación

Por José R. Uzal

uzal@msn.com

La consolidación social, política y económica de Norteamérica continúa callada pero inexorablemente. El Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés) estableció en 1994, entre otras cosas, que los camiones mexicanos y estadounidenses podrían viajar libremente por el territorio de cualquiera de sus países miembro. Desde 1971, décadas antes del TLCAN, las leyes federales establecen que los conductores de vehículos comerciales deben leer y hablar en inglés “lo suficiente como para comprender las señales de tránsito de las carreteras y las indicaciones que se les den en inglés, y para responder a investigaciones oficiales”.

La llamada “Cláusula de la Supremacía” (Artículo VI, Cláusula 2 de la Constitución de Estados Unidos) expresa: “Esta constitución y las leyes de Estados Unidos deben ser hechas de acuerdo con estas, y los tratados hechos, bajo la autoridad de Estados Unidos, serán la Ley suprema de la nación, y los jueces de todos los estados serán regidos por dichas leyes, sin importar que haya nada en la Constitución o las leyes”. En palabras simples, los tratados, confirmados por el Senado, como el TLCAN, tienen más fuerza legal que la Constitución.

El 28 de junio de 2004, el presidente de México, Vicente Fox destacó que se debería consolidar la integración de los sistemas financiero, energético, aduanero, de seguridad y de comunicaciones y transportes con Estados Unidos, así como la alineación de instituciones y leyes como parte de la conformación de un bloque económico. Esto incluía una política energética común. México expuso que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte debía iniciar una nueva fase para integrar a los tres países en un solo bloque estratégico que permita enfrentar la creciente competencia de Asia y la Comunidad Europea.

Es obvio que Norteamérica necesita una política común de educación, desarrollo científico y tecnológico, así como mercados de capital comunes y un sistema legal uniforme que ofrezca seguridad a largo plazo a los inversionistas. La Comunidad Norteamericana consiste en planes sectoriales (infraestructura y transporte), manejo de aduanas y reforzamiento de la seguridad en las fronteras y su perímetro. Prevé también explotar la existencia de reservas de gas y petróleo en Norteamérica. Se plantea también una política de coordinación macroeconómica, incluyendo la integración monetaria, lo que generaría un escenario propicio para la dolarización de México y Canadá.

Desde el 11 de septiembre de 2001, se han puesto en práctica nuevas medidas para enfrentar la amenaza del terrorismo y reforzar la seguridad de los habitantes de Norteamérica. Bajo este concepto, se estableció la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN). Los tres países vecinos se comprometieron a mejorar la productividad en sus respectivas economías, impulsar una mayor cooperación en diversos sectores para los negocios, invertir en la educación superior para los ciudadanos, reducir el costo del comercio y facilitar el movimiento de los viajeros legítimos y del comercio a través de las fronteras nacionales.

La reforma migratoria volverá al tapete gracias al trabajo de integración del acuerdo ASPAN. Nuestra seguridad y bienestar dependen de la integración de este país. Los mercaderes de mitos y mentiras en Estados Unidos continuarán tratando de infundir el miedo en la población. La realidad es que el triunfo social y económico de la Comunidad Europea no ha afectado la soberanía de ninguno de los países participantes. Un mercado común en Norteamérica tendrá el mismo resultado.