Entran camiones de México a Estados Unidos

Jeff Sweet, de los Teamsters Local 952, protesta en Otay Mesa (CA, EEUU) el 6 de septiembre de 2007, contra un programa que permitiría a las compañías mexicanas de camiones operar en EEUU. Los sindicalistas argumentan que los camiones mexicanos no tendrían los suficientes controles y que serían una amenaza para la seguridad nacional. EFE/SEAN MASTERSON

El proyecto piloto durará un año y beneficiará a unas 100 empresas mexicanas de transporte de carga.

A más de 13 años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y días después de que un tribunal federal rechazara una demanda del Sindicato de Transportistas (Teamsters), 17 camiones de carga iniciaron el trayecto más allá de la zona comercial fronteriza a la que antes estaban limitados.

El programa piloto se inició con la llegada de camiones procedentes de México por el cruce de Otay Mesa, los cuales fueron recibidos por un grupo de choferes estadounidenses en protesta con banderas de la Unión Americana.

El vicepresidente del sindicato, Jim Santangelo, encabezó la manifestación y señaló que el programa representa graves riesgos para los estándares de seguridad de las carreteras del país e incrementa la contaminación ambiental, pues “los camiones no cumplen adecuadamente con los estándares para evitarla”.

“Antes de ofrecer acceso incondicional a través del país a decenas de miles de camiones de carga de los cuales sabemos muy poco, debemos asegurarnos que cumplen con los estándares de seguridad y control ambiental”, afirmó igualmente Carl Pope, director ejecutivo de Sierra Club, la organización ambientalista que también participó en la protesta.

Jorge Arizona, presidente de la empresa Transporte de Carga Santoyo, ubicada en Mexicali, Baja California, ya cumplió con los requisitos de seguro vehicular y capacitación de sus choferes, entre otros, pero aún no ha recibido la aprobación final de parte de las autoridades de transporte norteamericanas, al igual que otras compañías. “Los argumentos de los opositores al proyecto piloto, salvo uno, no tienen mérito”, manifestó Arizona, ya que reconoce que podría suceder que los choferes estadounidenses no puedan competir con los mexicanos, quienes reciben menores sueldos y prestaciones.

El TLC requiere que todas las carreteras de Estados Unidos, México y Canadá sean de libre circulación para los camioneros y vehículos de los tres países. Las empresas camioneras canadienses gozan ya de ese acceso en Estados Unidos, pero los camiones mexicanos pueden viajar solamente en un radio de aproximadamente 20 millas en ciertos cruces fronterizos, como San Diego o El Paso, Texas.

Mientras los primeros camiones hacían sus entregas comerciales en este país, varios líderes del Congreso local, acompañados de activistas del sector de transporte, instaron al Senado a que frene el programa que cuenta con el apoyo de la Casa Blanca.

Utah recluta a maestros mexicanos

La Oficina de Educación de Utah contrató a 10 docentes mexicanos para que dicten clases en este estado debido al rápido crecimiento del número de alumnos hispanos en las escuelas públicas y a la escasez de maestros bilingües.

Los maestros llegaron a Utah durante el verano para completar un curso de capacitación antes del inicio de las clases, como parte de un programa de intercambio de docentes visitantes entre la Oficina de Educación de Utah y la Secretaría de Educación de México. Estos docentes están certificados para dictar clases por un período de hasta tres años en escuelas públicas de alta necesidad, es decir, con un porcentaje importante de alumnos hispanos (en su mayoría mexicanos), pero sin el suficiente número de maestros bilingües o de inglés como segundo idioma.

El acuerdo educativo especifica que los salarios de los maestros mexicanos serán similares a los de docentes de Utah con el mismo nivel de experiencia y educación.

El proceso de selección de los docentes incluyó entrevistas (realizadas en la Ciudad de México) en las que se evaluó a los interesados para determinar su nivel de inglés (que se exige hablar con fluidez) y su experiencia, comentó Richard Gómez, coordinador de Equidad Educativa en la Oficina de Educación de Utah.

Por el momento, solo cuatro distritos escolares (Davis, Tooele, Salt Lake y Granite) participan del programa. Una vez que la Oficina de Educación selecciona a los candidatos, los distritos los contratan directamente.

 

Nuestra lengua, nuestros números

Casi el 73% de los hispanos en Estados Unidos habla español en su casa según el último censo, y hasta el 1º de julio de 2006 había en el país 44.3 millones de habitantes de origen hispano, de los cuales 32.2 millones hablan su lengua hispana.

Los hispanohablantes constituyen casi uno de cada ocho residentes en la nación y entre los que hablan español más de la mitad dice que habla muy bien el inglés, y el 78% habla otro idioma además de este último, así lo informó la Oficina de Censo con motivo del Mes de la Herencia Hispana en la nación.

En Texas vive el mayor número de hispanos que hablan español en su hogar, con el 29%. El promedio nacional de la población que habla español es del 12%.

Para dicha celebración, se escogió como fecha de inicio el 15 de septiembre, coincidentemente con las efemérides de cinco naciones centroamericanas: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Adicionalmente, México y Chile celebraron su independencia el 16 y 18 de septiembre, respectivamente.

 

Más ciudadanos

Entre el 1º de enero y el 30 de julio pasado, el número de solicitudes por parte de residentes legales que buscan hacerse ciudadanos de Estados Unidos llegó a las 784,601, por encima de las 730,642 aplicaciones que el Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) recibió durante todo 2006.

Para muchos, el hecho de que en solo siete meses se haya superado la cifra de todo un año responde al impacto que están teniendo entre la comunidad inmigrante las campañas mediáticas y comunitarias sobre la naturalización, aun cuando desde el propio USCIS se desconozca la causa de un aumento que ha sido calificado como positivo.

“No podemos saber el impacto real que están teniendo las campañas ni lo que hace pensar a las personas el querer hacerse ciudadanas, porque la única pregunta que no hacemos a los solicitantes es por qué aplican”, comentó Sharon Rummery, portavoz del organismo. “Asumimos que para muchos ha tenido que ver el incremento en los precios de las solicitudes, y que otros tuvieron nervios de tener que enfrentarse a un nuevo examen. Pero también habrá gente que lo haga por los cambios que se están produciendo en las leyes de inmigración o porque quieren traer a vivir a un familiar a Estados Unidos. El día anterior a que subieran los precios, fue tanta la gente que acudió para hacerse ciudadana que las organizaciones no pudieron atender a todos”, agregó. De acuerdo con el USCIS, en la actualidad cerca de 8 millones de residentes califican en Estados Unidos para hacerse ciudadanos.

Para Jessica Domínguez, abogada de inmigración, cabe esperar que un importante número de personas que obtuvieron la tarjeta de residente sin fecha de expiración aprovechen ahora para solicitar la ciudadanía, ya que de cualquier forma tendrían que pagar para aplicar por una tarjeta nueva con fecha de vencimiento. “La marca quedará impresa en todas las áreas, incluyendo la economía, siempre y cuando salgamos a expresar con el voto nuestras necesidades y prioridades. De lo contrario, todo habrá quedado como un esfuerzo bien intencionado”, comentó, y concluyó: “Ya sea 1 millón o 6 millones de personas las que se hagan ciudadanas, lo importante es que esos nuevos ciudadanos sean conscientes de nuestro poder político”.