El idioma nacional

Por José R. Uzal

En mayo de 2006, el Senado, al tener que elegir entre expulsarnos o explotarnos, decidió hacer del inglés el idioma nacional. ¡Confusión al enemigo! Había que hacer algo para que el pueblo no se diera cuenta de que ellos no tenían la menor idea de cómo sellar las fronteras de forma efectiva o qué hacer con los 12 millones de ilegales que el Gobierno permitió entrar a trabajar, el mayor tráfico de seres humanos para ganancias económicas desde los tiempos de la esclavitud.

Los locutores antiinmigrantes siguen demandando que hablemos inglés. Es cierto que hay zonas en Nueva York donde solo hablan ruso, vecindarios completos en Seattle donde solo se habla chino y áreas en Miami donde solo se habla francés. Al estar el inglés en peligro en estas áreas (solamente los niños lo hablan), el Senado tenía que actuar para salvar el idioma que en los comienzos de la nación no querían (preferían el alemán).

El único lugar del mundo donde hay que defender la lengua inglesa para evitar su “destrucción total” es en Estados Unidos. No por nosotros los hispanos sino por los problemas en la educación pública. El resto del mundo estudia el idioma inglés porque es la forma de comunicarse con esta gran potencia económica. Mundialmente, ser bilingüe en inglés es una carrera. El Senado ha decidido que darle al idioma estatus legal era más fácil que dárselo a los indocumentados.

Los hispanos no tenemos que darnos por aludidos, ya que son los anglos los que se gastan millones de dólares comunicándose con nosotros en español para convencernos de que gastemos parte de trillón de dólares que consumimos en sus empresas o partidos políticos. Nosotros, mal que bien, hablamos inglés porque sabemos que es el idioma del “comprador”. Si no habláramos inglés no hubiéramos llegado a obtener un trillón de dólares en poder adquisitivo.

En cualquiera de las grandes urbes del país se escuchan más de 130 idiomas y esa gente no entró por la frontera sur. Seríamos demasiado engreídos si nos creyéramos que la acción del Senado de darle estatus legal al idioma fue un acto contra el español, en lugar de ser a favor del inglés. La real intención fue la de cambiar el debate nacional apelando al chauvinismo del pueblo americano.

Debemos estar contentos que finalmente legalizaron el idioma inglés (sería terrible que lo deportasen). Todas las nuevas leyes requieren burocracia y aplicación. Este nuevo edicto implica que el Senado tendrá, tarde o temprano, que crear la “Real Academia de la Lengua Inglesa” para determinar cuál es la forma correcta de hablarlo y un cuerpo de “Policía de Idioma” para hacer cumplir los dictámenes de dicha academia. También tendrá que desaparecer el dialecto que llaman “american english” y habrá que regresar a la lengua de Shakespeare. Llegar a la pureza del idioma tomará tiempo, pero será un excelente ejercicio para practicar cómo llegar a la pureza de la raza que vendrá después.