Hablando el mismo idioma

Demócratas que buscan un lugar en la Casa Blanca hicieron historia semana atrás al formar parte en un debate televisado que tradujo y presentó sus comentarios en español.

Liderados por el primer candidato a la presidencia con apoyo hispano, Bill Richardson, siete demócratas buscaron conectarse con el grupo minoritario más grande del país a través de la televisión, no solo por lo que dijeron en la Universidad de Miami, sino por la manera en que lo dijeron.

Richarson, el gobernador de Nuevo México, y el senador Chris Dodd, de Conneticut, se explayaron en un muy buen español aunque las reglas del debate lo prohíben. La senadora de Nueva York, Hillary Rodham Clinton, y el de Illinois, Barack Obama, subrayaron su trabajo con los hispanos en el Congreso. El antiguo senador de North Carolina, John Edwards, asoció su pobre educación con los problemas que aquejan a la comunidad latina hoy en día.

La mayoría de las preguntas realizadas por los periodistas se enfocaron en asuntos de particular preocupación para los hispanos, como las relaciones políticas con Cuba y el mercado con América Latina, aunque Richards afirmó que a los hispanos les importan los mismos asuntos que a otros americanos.

Con respecto a Irak, los demócratas se mantuvieron bajo la línea de regresar las tropas a casa.

Aunque los candidatos estuvieron de acuerdo en varios elementos de la reforma migratoria, incluyendo una vía para la naturalización de trabajadores indocumentados, se encuentran en controversia sobre el tema de una barrera fronteriza. Clinton dijo que tendría que ser parte de un plan comprometido; Richardson no estuvo de acuerdo.

El asunto de inmigración se prestó para la discusión de muchos ángulos por parte de los candidatos. El republicano de Ohio Dennos Kucinich culpa de los problemas fronterizos al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el cual fue firmado por el ex presidente Bill Clinton.

En temas de salud, Obama hizo notar que los hispanos estaban asegurados en menor proporción (uno de cada tres no tiene cobertura), y Dodd argumenta que hasta los trabajadores ilegales deben tener cobertura de salud.

Clinton y Obama agregaron que el Gobierno federal debe interceder para ayudar a más familias pobres a mantener su vivienda, en lugar de enfrentar bancarrotas. Haciendo notar que cerca del 40% de los hispanos tienen hipotecas por debajo de la prima, Clinton dijo: “Tenemos que tomar acción, o vamos a ver millones de personas afuera en la calle”.

Con respecto a las relaciones con Cuba, Dodd dijo que comenzaría por involucrar al Gobierno para terminar las restricciones de viaje para los cubanos-americanos que quieren visitar a sus familiares. Él fue el primero en quebrantar la regla de “sólo inglés”: al ser preguntado si promovería el español como segundo idioma nacional, Dodd dijo que el inglés debe mantenerse como el idioma común, pero le recordó a los televidentes en español que él habla perfectamente español. Richardson se quejó de las reglas de debate que requieren que los candidatos hablen solo en inglés, ya que no permiten la lengua nativa de su madre que es mexicana.

El canal de TV pospuso el debate presidencial republicano, ya que solamente un candidato, el senador John McCain, se apuntó a asistir. Muchos otros, incluyendo a Rudy Giuliani y Mitt Romney, se encuentran en desacuerdo con la legislación de Bush para crear una vía de ciudadanía para cerca de 12 millones de inmigrantes ilegales.

Los únicos demócratas que faltaron en el debate fueron el senador Joseph Biden, jefe del Senate Foreign Relations Committee, que acababa de regresar de Bagdad y se estaba preparando para el juicio de militares y líderes civiles en Irak.