A veces pienso que una de las formas de evitar responsabilidad social por nuestras acciones es crear personajes mitológicos que tienen fuerza e identidad propios.

Durante la temporada de huracanes en los Estados Unidos cada tormenta recibe un nombre. Los últimos han sido ‘Gustav’ e ‘Ike’. Como dioses salidos de las historias griegas, ellos son culpados de las muertes, destrucción y hambrunas causadas por su presencia.

Uno puede ir a las noticias y leer cosas como : “Los equipos de rescate ayudan a cerca de 200 víctimas del huracán Ike”, “Ike cierra el 20% de la capacidad de refinerías en los E.U., se usan las reservas”, o “Maratón promete $1.5 millones para ayuda de los huracanes Ike y Gustav”. En alguna parte de nuestra mente hemos empezado ya a hacer la conexión entre globalización y cambios climáticos, y como esto está afectando la mayoría de los lugares del mundo, sinembargo hemos aprendido a decirnos que estas cosas están más allá de nuestro control.

De hecho, todo parece indicar que lo que ocurre siempre es más de lo que puedo hacer o afectar. El ‘sistema’ es injusto. La ‘iglesia’ no está anraizada en la realidad. La ‘gente’ no es confiable y uno tiene que tener cuidado de lo que dice o cuando lo dice.

Como individuos siempre podemos esquivar la responsabilidad, ya que después de todo la suma de las cosas es mucho mayor que, “y pobrecita yo”.

Pero es peculiar que incluso en la lectura e interpretación de la Biblia, cuando leo que estamos luchando “contra pincipados, contra los poderes, contre los regidores de la oscuridad en esta era”, eso no tiene nada que ver, aparentemente, conmigo. Pero, si Dios me usa para hacer su obra, entonces estoy trabajando para otros cuando no me importa lo que ocurre?

Si me quedo en casa, no destrozo el planeta, no uso bolsas de plástico ni agua embotellada y hago todas las acciones de una nueva “yo” de mente ‘verde’, es eso suficiente o al no ser parte de alguna clase de movimiento de contrucción y organización comunitaria, estoy ayudando a la aparición de una nueva generación de huracanes, hambrunas y tormentas con nombres elegantes?

Cada vez que caigo en esta clase de pensamientos, siento deseos de orar y me acuerdo de la oración que nos dejó el Señor. Y así comienza: Padre NUESTRO… y otra vez me da en la cara! No dice padre MIO, dice padre NUESTRO.

Tal vez hay algo más acerca de la oración que la oración solitaria. Tal vez hay algo más acerca de la política que tan solo votar. Tal vez hay algo más acerca de la iglesia que asistir como a un club.

Tal vez como los niños, cuando aprendemos a diferenciarnos de otros al estsar juntos, cada uno necesita estar con otros. Necesitamos emocionarnos ante la posibilidad de verdaderamente conocer a otros. Especialmene si son diferentes de nosotros necesitamos crear nuevas realidades e incluso afectar las cosas mayores, si somos parte de un movimiento comunitario.

Mientras tanto, volveré a mi silla, en mi casa, cerraré la puerta y pretenderé que todo el mundo malo está allá afuera y yo puedo tener paz aquí.

Shalom!