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  • Edición impresa de Septiembre 1, 2009.

Entre la larga lista de lamentables rezagos que padecemos los latinos de Estados Unidos, quizás ningún asunto es más preocupante que el déficit de cobertura médica. Casi un tercio de nuestra comunidad, unas 15 millones de personas, no tiene seguro médico.

La alarmante cifra debe ser motivo de indignación nacional. La salud es el cimiento de una vida digna y productiva, y sin ella no puede haber éxito económico o educativo posible.

Por ello es importante que los hispanos nos involucremos activamente en el intenso debate nacional sobre la reforma del sistema de salud. Mantenernos informados de manera regular sobre el curso del debate y sobre las diferentes iniciativas de ley es un primer paso para comprender con exactitud sus posibles consecuencias para nuestra comunidad.

El conocimiento de los proyectos de salud cobra una importancia aún mayor en este momento, porque se han diseminado rumores sin fundamento sobre las iniciativas de ley. Es crucial que dispongamos de información verídica que nos permita entender plenamente sus efectos y las alternativas. Los planes actuales no están escritos en piedra y aún es posible moldear el resultado final.

Nuestro involucramiento puede ir más allá. Si tenemos dudas o comentarios sobre los proyectos de ley siempre es posible entrar en contacto con los representantes legislativos de nuestros distritos para exponer nuestros puntos de vista. Muchos sitios oficiales de Internet ofrecen información en español.

Otra forma de participar es con nuestra asistencia a la serie de asambleas populares que están organizando los legisladores, y en las cuales ha sido notoria la ausencia de miembros de las minoras étnicas del país.

Los hispanos tenemos más riesgos de contraer enfermedades crónicas como la diabetes. En nuestras familias existe además una situación migratoria disfuncional, donde conviven bajo un mismo techo ciudadanos, residentes e incluso indocumentados. Ninguno de los proyectos de salud cubre a los últimos. ¿Cómo afecta eso la salud pública de la nación?

Muchos venimos de países con una fuerte presencia del gobierno en los sistemas de salud. No hay duda de que nuestras experiencias pueden enriquecer el contenido de la discusión nacional sobre la reforma de salud.

En nuestra comunidad es habitual quejarnos de que las cosas no van bien; es típico buscar culpables. Más difícil es dejar de ser simples espectadores pasivos del rumbo del país y convertirnos –cada uno– en actores que puedan influir en el desenlace.

Ésta es una excelente oportunidad de hacerlo y no podemos –no debemos– dejarla pasar.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003

 

 


 

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