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  • Edición impresa de Septiembre 1, 2009.

No postergue su decisión sobre sus bienes

Por naturaleza, la gente deja para más tarde el enfrentarse a decisiones difíciles. Pero tenga en cuenta que es necesario que planifique qué ocurrirá con sus bienes cuando ya no esté.

Si bien los testamentos no son obligatorios, si usted no cuenta con uno al momento de su muerte el Estado tomará decisiones en relación a sus asuntos. También puede suceder que alguien, no necesariamente la persona que usted desea, termine tomando decisiones financieras y de cuidado de su salud cuando un accidente o enfermedad no se lo permitan.

He aquí algunas cosas que podrían ir mal si usted no hace conocer sus deseos:

La legalización supervisada por la corte de un testamento podría atrasar su herencia y resultar muy costosa.

Debido a que el Estado a menudo confiere los bienes a los cónyuges, hijos y otros parientes sobrevivientes, sus amigos y las instituciones de beneficencia favorecidas pueden ser dejadas a un lado.

Sin un testamento, el Estado decide la custodia de los hijos menores de edad cuyos padres han fallecido.

Sus decisiones sobre asuntos como procedimientos de soporte vital e instrucciones de entierro podrían ser no cumplidas con exactitud.

Para evitar ese tipo de situaciones, tenga en cuenta que puede preparar diversos tipos de documentos.

Un testamento, entre otras cosas, establece quién debe recibir sus bienes, designa un albacea para manejar su herencia y nombra un tutor para sus hijos menores de edad.

Con un fideicomiso vitalicio revocable usted puede transferir la propiedad de sus bienes. Como fideicomisario, usted controla el fideicomiso; como beneficiario, usted es dueño de los bienes. Después de su muerte, los bienes son transferidos a sus “beneficiarios sucesores” (herederos) sin tener que pasar por una legalización del testamento.

Un poder notarial financiero (que se vuelve efectivo cuando el paciente no puede manejar sus asuntos) especifica quién tiene la autoridad de pagar sus cuentas, manejar sus bienes y llevar a cabo otros asuntos financieros si usted se incapacita.

Un poder notarial de salud (que se vuelve efectivo cuando el paciente no puede manejar sus asuntos) designa a alguien para tomar decisiones médicas si a usted no le fuera posible.

Un testamento vital informa a los doctores y hospitales de sus deseos en relación con los tratamientos médicos y procedimientos de reanimación que usted desea o no.

Para cualquiera de estos documentos, tenga en cuenta lo siguiente:

Firme, ponga fecha, certifíquelos con notario y archívelos en un lugar seguro.

Revise los documentos periódicamente, especialmente si su situación familiar cambia.

Compare los beneficiarios del testamento y del fideicomiso con aquellos nombrados en su seguro o planes de jubilación para eliminar conflictos.

Antes de nombrar un albacea o poder notarial, asegúrese de que están preparados para hacerlo.

Nombre beneficiarios y albaceas sustitutos en caso de que uno de ellos muera antes que usted.

Encárguese de estos asuntos ahora para evitar que su familia tenga que ocuparse de ellos cuando usted ya no esté.

 

 


 

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