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  • Edición impresa de Septiembre 18, 2012

Razones para apoyar la agricultura orgánica

Recientemente, un escándalo estalló cuando un estudio de la Universidad de Stanford encontró que los alimentos orgánicos no son más nutritivos que los convencionales. Muchas voces se alzaron para defender la agricultura orgánica. Aunque se necesita estudiar más las propiedades antioxidantes y nutritivas de los alimentos orgánicos en comparación con los convencionales, la mayor diferencia entre los dos está en la forma en que se producen y como impactan nuestra salud. Las normas orgánicas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) indican que los alimentos orgánicos deben ser producidos sin el uso de:

• antibióticos

• hormonas de crecimiento artificiales

• jarabe de maíz de alta fructosa

• colorantes artificiales

• edulcorantes artificiales

• pesticidas y fertilizantes químicos

•proteínas e ingredientes modificados genéticamente

• lodos de depuradora

• irradiación

Yo no sé ustedes, pero yo considero que mi exposición a residuos de pesticidas y de “superbacterias” resistentes a los antibióticos es muy importante para mi salud, por no hablar de la salud de los trabajadores agrícolas.

Tom Philpott y el Dr. Charles Benbrook hicieron un trabajo fantástico al disertar y criticar el informe de Stanford sobre los pesticidas. Como ambos señalan, es mucho más probable que los productos convencionales estén contaminados con una plétora de pesticidas.

¿Su conclusión? Que los investigadores de Stanford desestimaron diferencias estadísticamente significativas en la gravedad de la contaminación por pesticidas entre los alimentos convencionales y los orgánicos. Asimismo, los autores se centran en la presencia de bacterias resistentes a los antibióticos en carnes orgánicas, e ignoran la gran crisis de salud pública causada por el aumento de infecciones resistentes a los antibióticos.

En las granjas convencionales, las cantidades masivas de antibióticos se suministran habitualmente en pequeñas dosis a los pollos, cerdos, vacas y otros animales que comemos, para acelerar el crecimiento del animal y compensar las sucias condiciones. Esta constante, de pequeñas dosificaciones a los animales crea un peligroso caldo de cultivo para “superbacterias”, que se escapan en el suelo, el aire y el agua que entra en contacto con los residuos animales. Está permitido utilizar los desechos de animales como fertilizantes biosólidos en la producción convencional; de esta forma las superbacterias hacen su camino en nuestras verduras y pescados.

El Centro para el Control de Enfermedades (CDC en inglés) ha dicho que existe una fuerte evidencia científica de un vínculo entre el uso de antibióticos en animales productores de alimentos y la resistencia a los antibióticos en los seres humanos. A los productores orgánicos de carne, por otro lado, no se les permite el uso de antibióticos y por lo tanto no contribuyen a este problema.

Por último, un análisis de los impactos del ciclo de vida de la agricultura convencional muestra que las prácticas orgánicas son mejores para nuestra salud, la salud animal y la protección del medio ambiente en comparación con la agricultura convencional.

 


 

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