Inicio

elpuentecolumnas

  • Edición impresa de Septiembre 15, 2015

Refugiados, vergüenza de Europa

Guerras, violencia, sequías y catástrofes naturales obligan a millones de personas a abandonar sus hogares. En 2014, la agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) constató más de 59 millones de desplazamientos, hombres, mujeres y niños que huyen de los conflictos armados. En 2013, según el Centro de Supervisión de Desplazados Internos (IRC), 22 millones de personas se convirtieron en refugiados ambientales, víctimas directas de las sucesivas catástrofes naturales. Europa se transformó en la “tierra prometida” para muchos de ellas, sin embargo este destino tiene poco o nada de idílico.

Según ACNUR, más de 292,000 inmigrantes atravesaron el mar Mediterráneo en lo que va de año. 181,000 llegaron a las costas griegas, 109,000 a las italianas y alrededor de 2,000 a las españolas.

Según la Organización Internacional para los Inmigrantes (OIM), 2,273 refugiados perdieron la vida en las aguas del Mediterráneo en lo que va del año. Exhaustos y deshidratados tras días de travesía, cientos de ellos perecen en el mar ante la mirada impasible de los responsables europeos. El destino de los que sobreviven a este viaje no es más esperanzador. Ante ellos aparece una Europa amurallada donde las vallas y barreras de seguridad se multiplican, donde las políticas de inmigración y asilo no les dan tregua.

Hablamos de cifras, pero olvidamos lo más importante: las personas. Los sirios, afganos, eritreos o somalíes que aparecen en los telediarios, en las portadas de los diarios, cuyas voces se retransmiten en la radio, son refugiados. Cruzar el Mediterráneo es apostar todo al rojo, no hay posibilidad de volver atrás, su única carta es Europa, la “tierra prometida”.

Una tierra soñada, conocida por su sentimiento democrático, por su defensa de los derechos humanos… Sin embargo, desembarcan en una Europa enferma. Los síntomas son tan evidentes como preocupantes: vallas, barreras de seguridad, discursos egoístas y muerte. Doce refugiados sirios perdieron la vida la otra semana en las costas griegas, entre ellos tres niños. Las imágenes de sus cuerpos en las orillas griegas dieron la vuelta al mundo. ¿Dónde se ha escondido la humanidad europea? ¿Qué queda de la “tierra prometida”?

Nuestros portavoces europeos olvidaron que el derecho al asilo es, exactamente, un derecho. Pero ya no se trata de convenios o cuestiones legales, sino de humanidad. No pueden olvidar que el pueblo sirio, palestino, afgano o somalí, todos huyen de la violencia y la inestabilidad que engullen a sus países.

Ante esta situación, la OIM instó a la Unión Europea a poner en marcha medidas efectivas capaces de frenar el drama que asola las costas y el corazón de sus países miembros.

Mientras los medios de comunicación retransmiten imágenes de cadáveres en las orillas de Europa, la humanidad de las instituciones parece extinguida. Más vallas, más seguridad, más fronteras es su respuesta a esta catástrofe. Todo para evitar que estos hombres, mujeres y niños, movidos por la más pura desesperación, alcancen el “sueño europeo”. Europa, fuente de democracia y solidaridad, prefiere cerrar sus fronteras ante la “amenaza” de una “oleada” de inmigrantes.

 

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces