| DOÑA PANCHITA - Una dama tan delgada,
- como hilo de coser,
- paseaba ayer por la calle
- de la esquina del marqués
- y un ventarrón insolente
- la levantó por los pies.
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- De un tirón la sacó lejos
- por los techos de las casas
- le dio la vuelta al reloj
- en la torre de la plaza,
- remontó los edificios
- más altos de ese sector.
- Doña Panchita volando
- con cartera y con bastón.
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- Se bajó casi en picada
- sobre un matorral de tunas
- pero el viento la aventó
- de nuevo hacia la laguna.
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- La gente que la miraba
- enseguida comentó:
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- Allá va Doña Panchita, por los aires, sin control
- con su sombrero en la mano, su cartera y su bastón
-
- Al pasar por una antena
- se le enredó el camisón.
- Quedó colgando Panchita
- de la punta de un tacón.
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- Cuando el viento regresó...
- la pobre Doña Panchita, en un patio aterrizó
- sin sombrero, sin zapatos, sin cartera
- y sin bastón.
Inés de Cuevas | |  -
- Dos hermanitos,
- muy igualitos,
- que cuando llegan a viejos
- abren los ojitos.
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- ¿Qué es?
-
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- De mi belleza
- puedo presumir,
- blanco como la cal,
- todos lo saben abrir,
- y ninguno lo sabe cerrar.
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- Subo llena
- y bajo vacía,
- si no me apuro
- la sopa se enfría.
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