No en mi nombre

Más de 4 mil artistas, intelectuales, académicos y líderes religiosos estadounidenses lanzaron el pasado jueves un llamado a resistir las políticas de guerra y represión del gobierno de George W. Bush, promovidas desde el 11 de septiembre del año pasado.

Tras insistir en que el mandatario y su gobierno no hablan a nombre de todos, los firmantes de la carta abierta sostienen que su declaración es para informar al mundo que no todos los estadounidenses están de acuerdo con las directrices de la Casa Blanca e invitan al pueblo a resistir esas políticas.

Los organizadores de esta iniciativa publicaron un desplegado en una página del New York Times, y tienen la intención de darlo a conocer en varios periódicos más. A continuación, el texto íntegro:

“No, en nuestro nombre. (Llamamiento de intelectuales y artistas estadounidenses contra la guerra).

“Que no se diga que en Estados Unidos la gente no ha hecho nada cuando su gobierno ha declarado una guerra sin límites y ha instaurado nuevas medidas represivas. Los firmantes de este llamamiento invitan a la población a resistir las políticas y las directrices generales que han emergido tras el 11 de septiembre y que ponen en grave peligro a los pueblos del mundo.

“Nosotros creemos que las personas y las naciones tienen derecho a determinar su propio destino, libres de cualquier coerción militar de las grandes potencias. Creemos que todas las personas detenidas o perseguidas por el gobierno estadounidense deben tener los mismos derechos. Plantear preguntas, criticar y disentir son actitudes que deben ser valoradas y protegidas”.

Represión injusta e inmoral

“Creemos que las personas con conciencia deben asumir la responsabilidad de las acciones de sus gobiernos, y ante todo oponernos a las injusticias cometidas en nuestro nombre. Invitamos a los estadounidenses a resistir frente a la guerra y la represión que han sido lanzadas sobre el mundo por la administración de Bush. Es injusta, inmoral e ilegítima. Decidamos hacer causa común con los pueblos del mundo.

“Contemplamos con angustia los terribles acontecimientos del 11 de septiembre del 2001. También hemos llorado las miles de víctimas inocentes y nos hemos horrorizado ante la terrible carnicería, que nos ha traído a la memoria escenas similares en Bagdad, Panamá o, hace una generación, en Vietnam. Como millones de estadounidenses, nos hemos preguntado cómo es posible que algo así haya ocurrido.

“Pero mientras el dolor estaba apenas en sus comienzos, las más altas instancias han desencadenado su espíritu de venganza. Han acuñado una consigna simplista: ‘buenos contra malos’, que inmediatamente ha sido adoptada por medios de comunicación sometidos y acobardados. Nos han dicho que el mero hecho de plantear preguntas sobre estos terribles sucesos rozaba la traición. No debía haber debate alguno. No había lugar para dudas éticas o políticas. La única respuesta posible era la guerra en el exterior y la represión dentro de casa.

“En nuestro nombre, la administración Bush, con la casi unanimidad del Congreso, ha atacado Afganistán y se ha arrogado, junto con sus aliados, el derecho de destruir fuerzas militares en cualquier lugar y momento. Las brutales repercusiones se han hecho sentir desde Filipinas hasta Palestina, donde los tanques y los bulldozers israelíes han trazado un terrible sendero de muerte y destrucción. Y el gobierno se dispone ahora a emprender una guerra total contra Irak, país que no tiene ninguna relación con los hechos del 11 de septiembre. ¿Qué clase de mundo será este si se permite al gobierno de Estados Unidos lanzar comandos, asesinos y bombas donde quiera que se le antoje?

“En nuestro nombre el gobierno ha creado en Estados Unidos dos clases de ciudadanos: aquellos a los que al menos se les prometen los derechos básicos del sistema legislativo y aquellos que ahora no parecen tener derecho alguno. El gobierno ha arrestado a más de mil inmigrantes y los ha encarcelado en secreto y sin límite de tiempo. Centenares de personas han sido deportadas y centenares siguen en prisión. Por primera vez en décadas los procedimientos de inmigración someten a determinadas nacionalidades a un tratamiento desigual.

“En nuestro nombre el gobierno ha desencadenado una oleada de represión en la sociedad. El portavoz del presidente ha intimidado a la gente diciendo que ‘tengan cuidado con lo que dicen’. Los artistas, intelectuales y profesores disidentes ven sus puntos de vista distorsionados, atacados y eliminados. La llamada Patriot Act, junto a un sinfín de medidas similares en los diversos estados, da a la policía nuevos y más amplios poderes de investigación y secuestro, con cobertura de procedimientos secretos.

“En nuestro nombre, el Ejecutivo ha usurpado constantemente los papeles y funciones de las otras ramas del gobierno. Una orden ejecutiva ha puesto en funcionamiento tribunales militares. Una firma presidencial basta para definir como ‘terrorista’ a determinado grupo de personas. Debemos tomar muy en serio a los gobernantes cuando hablan de una guerra que durará una generación y de un nuevo orden. Nos hallamos ante una nueva política imperial hacia el mundo y una política interior que genera y manipula el miedo para limitar los derechos.

“Hay una estrategia mortal en los sucesos de los últimos meses, que debe ser vista como lo que es, frente a la cual hay que resistir.

“Demasiadas veces en la historia la gente ha esperado para resistir hasta cuando ya era demasiado tarde. El presidente Bush ha declarado: ‘O con nosotros o contra nosotros’. Esta es nuestra respuesta: nos negamos a que hable en nombre de todos los estadounidenses. No entregaremos nuestras conciencias a cambio de una hueca promesa de seguridad. Decimos no en nuestro nombre. Nos negamos a ser parte de estas guerras y rechazamos todas las acciones emprendidas en nuestro nombre o por nuestro bienestar. Tendemos la mano a quienes en el mundo sufren como consecuencia de estas decisiones”.

Unidad para enfrentar el desafío

“Mostraremos nuestra solidaridad con las palabras y la acción. Los firmantes de este llamamiento invitamos a todos los estadounidenses a unirse a este desafío.

“Aplaudimos y apoyamos las propuestas en curso, a la vez que reconocemos la exigencia de hacer mucho más para poner fin a esta locura. Nos inspiramos en la decisión de los reservistas israelíes que, asumiendo un riesgo personal, declaran que hay un límite y se niegan a servir en Gaza y en los territorios ocupados.

“Nos inspiran numerosos ejemplos de resistencia y conciencia que nos ofrece la historia de Estados Unidos: desde los que combatieron la esclavitud hasta los que pusieron fin a la guerra de Vietnam incumpliendo órdenes, negándose a incorporarse a filas y apoyando a los que resistían.

“No permitamos que el mundo que nos contempla se desespere por nuestro silencio y nuestra incapacidad de acción. Hagamos que pueda sentir nuestro compromiso. Resistiremos frente a la máquina de la guerra y la represión y haremos todo lo posible para detenerla”.

Firman: Susan Sarandon, actriz; Kurt Vonnegut, escritor; Robert Altman, director de cine; Gore Vidal, escritor; Danny Glover, actor; Barbara Kingsolver, autora; Marisa Tomei, actriz; Russell Banks, autor; Alice Walker, autora; Aaron MacGruder (Boondocks), caricaturista; Jane Fonda, actriz; Ozomatli, banda de rock de Los Angeles; Oliver Sto-ne, director; Laurie Anderson, compositora, dramaturga; Amy Ray, de Indigo Girls; Ani DiFranco, cantautora; Eve Ensler, dramaturga; Pete Seeger, cantautor; Angela Davis; Noam Chomsky; Howard Zinn; Edward Said; Brian Eno, músico; Steve Earle, músico; Tony Kushner, dramaturgo; Martin Luther King III; Gloria Steinem; Mark Strand, poeta, y 4 mil firmas más.

El Puente se une a la creciente lista de individuos y organizaciones pacifistas concientes, e invita a todos los latinoamericanos residentes en el área a manifestar su rechazo ante una eventual guerra contra Irak, la cual produciría la muerte de miles de inocentes en ambas partes y precipitaría peligrosamente a todas las naciones hacia una tercera guerra mundial.