Recibe Washington Caravana de la Libertad

El alcalde de Washington, Anthony Williams; una congresista y líderes sindicales recibieron a 900 trabajadores migratorios, incluso algunos presuntamente indocumentados, quienes participaron en una "caravana de la libertad" en demanda de derechos.

Williams presentó a los migrantes una proclama de bienvenida, en un acto donde también participó el diputado demócrata John Lewis, un afroestadounidense de Georgia que es considerado uno de los héroes de la lucha por la integración racial en Estados Unidos y participante en la primera Caravana de la Libertad en 1961.

La importancia que la coalición sindical AFL-CIO otorga a la caravana queda simbolizada tanto por su participación en la organización como por la participación de su secretario-tesorero, Richard Trumka, en el acto de bienvenida a Washington.

La recepción fue el inicio de un día y medio de cabildeo y actos de apoyo con legisladores demócratas y personalidades de grupos de derechos civiles, en el marco de un movimiento que sus organizadores consideran como "descendiente directo" de las manifestaciones por igualdad racial realizadas por estadounidenses negros hace 40 años. La idea es llamar la atención sobre la situación de los inmigrantes indocumentados, que en su gesta por derechos cuentan con el apoyo de una amplia gama de organizaciones de activistas sociales, políticos y religiosos. "Participaron también en un número de eventos dirigidos a enfocar la atención pública sobre las injusticias de las anticuadas y desenfocadas políticas inmigratorias", dijo un vocero de la coalición organizadora.

De acuerdo con cifras del censo, se supone que hay algo más de 7 millones de residentes indocumentados en Estados Unidos, pero su presencia es el eje para el debate sobre seguridad nacional, legalidad y tradición.

La "caravana" comenzó una semana antes cuando los migrantes, identificados sólo como miembros del grupo, salieron desde las ciudades de Seattle (Washington) y Portland (Oregon), San Francisco y Los Ángeles (California), Las Vegas (Nevada), Houston (Texas), Minneapolis (Minnesota), Chicago (Illinois), Miami (Florida) y Boston (Massachusetts), con numerosas escalas a lo largo del camino.

En cada una de las escalas los migrantes realizaron mítines y fueron recibidos por partidarios, aunque hubo también algunos casos de protestas en contra. Unos 80 participantes en la marcha a bordo de dos autobuses fueron detenidos en Texas por la Patrulla Fronteriza, pero luego de cuatro horas se les permitió continuar su camino.

La caravana estuvo principalmente a cargo del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SIEU), uno de los organismos más agresivamente empeñados en el reclutamiento y organización de trabajadores inmigrantes.