Subsidios castigan campesinos

Por Glenn Hollad

En EU por cada hectárea cultivada el gobierno invierte alrededor de US $200 en subsidios. En México, esa inversión apenas alcanza US $57. Aparte de representar una gran diferencia económica, la inversión en EU suele tener un efecto multiplicador de $8 por cada dólar invertido.

A diferencia con México, hay mucha inversión en infraestructura e investigación en EU. Por eso en México el efecto multiplicador es solo de $1.50. Un ejemplo claro del resultado de invertir en investigación e infraestructura se da al comparar como se atienden las granjas en los dos países.

Para atender 300 hectáreas de maíz en México se requieren cinco tractores, diez personas para riego y otras seis para apoyo. En EU, una familia de cinco sólo necesitará una persona más para atender una parcela, hasta tres veces más grande, y solo dos tractores. No es de sorprender que el maíz estadounidense sea de mejor calidad y mucho más barato. De hecho está inundando el mercado mexicano.

Oxfam Internacional, una empresa independiente, divulgó un reporte la semana pasada, en el cual respaldó la opinión de millones de mexicanos granjeros: los US $10 mil millones en subsidios que reciben los productores estadounidenses de maíz causan miseria rural en México. Uno de los capítulos del reporte se llama, “Dumping Sin Fronteras: Cómo las políticas agrícolas de Estados Unidos están destruyendo los medios de vida de los campesinos productores de maíz mexicanos.”

Por circunstancias similares se firmó un Acuerdo Nacional para el Campo hace cinco meses. Javier Usabiaga, Secretario de Agricultura, mencionó que los programas federales en apoyo del campo han sufrido “atorones.” Aseguró que las autoridades locales ya cuentan con los recursos necesarios, US $500,000, para enfrentar los problemas que encaran los campesinos.

Después del Acuerdo Nacional para el Campo se formó el Procampo para repartir apoyos económicos a campesinos pobres. Una auditoría reciente encontró que varios legisladores habían recibido estos créditos para sus granjas aunque fueron destinados a los más pobres del país.

Muchos sienten que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte proporcionó un ambiente de desigualdad entre los dos países, que ha llevado a la decadencia del campo mexicano. Ahora se contempla la firma de otro acuerdo de libre comercio (ALCA) que abarcaría toda Latinoamérica a partir del 2005. Campesinos por toda la región están muy preocupados.

Hace dos semanas, organizaciones campesinas de 26 países, incluyendo México, formaron una organización hemisférica para tener mejor control sobre los artículos del ALCA. Cada miembro reconoce las grandes desigualdades estructurales que inhiben que campesinos compitan libremente con EU y Canadá. Políticos también están opinando sobre el tema.

Inacio Lula, presidente de Brasil, ha demostrado su preocupación por un posible ALCA. Aunque desea integrar la región económicamente, uno de sus mayores temores son los generosos subsidios estadounidenses que afectan tanto a agricultores pequeños como los de México.

Según el Banco Mundial, si se eliminan los subsidios, el ingreso rural de los países en desarrollo aumentaría en US $50 mil millones y ganancias globales rebasarían US $193 mil millones. Este nuevo esquema global reduciría el número de personas que viven en la pobreza en 144 millones para el 2015.

Un tema central en la reunión anual de la Organización Mundial de Comercio en Cancún esta semana será los subsidios. El resultado de las pláticas es crucial para el futuro del campo mexicano ya que la fecha límite para la firma del ALCA es enero del 2005.