Renunció Sánchez de Lozada, presidente de Bolivia

Gonzalo Sánchez de Lozada renunció a la presidencia de Bolivia tras ser abandonado por sus aliados en medio de masivas protestas sociales, reprimidas con el saldo de unos 70 muertos. Todo indica que será reemplazado por el vicepresidente Carlos Mesa.

Mesa le había quitado el respaldo a Sánchez de Lozada el lunes en discrepancia con el manejo del conflicto social, iniciado hace un mes con cortes de rutas para luego extenderse a todo el país de la mano de decenas de organizaciones sociales y que desde el sábado pasado paralizó El Alto y la vecina La Paz, sede del gobierno.

Sánchez de Lozada hizo efectiva su renuncia a través de una carta enviada al Congreso Nacional legislativo. El diputado Evo Morales, uno de los principales conductores de la protesta, dijo estar dispuesto a apoyar la designación de Mesa como nuevo presidente, pero apuntó que lo respaldará ”mientras cumpla” las expectativas del pueblo, en referencia a reformar la Constitución y cambiar el modelo de economía de mercado.

Aún no se conoce si el reemplazante cumplirá el período de gobierno de Sánchez de Lozada de cinco años, que finalizará el 6 de agosto de 2007, o si sólo será de transición hasta convocar elecciones anticipadas.

El mandatario saliente aseguró en varias oportunidades la semana pasada que se enfrentaba a una ”conspiración subversiva apoyado desde el exterior”, que aprovechaba las protestas sociales iniciada especialmente en rechazo del proyecto de venta de gas natural a Estados Unidos, por entender que es lesivo para el país.

La ciudad de El Alto, la más pobre del país, se encuentra convulsionada desde hace un mes con marchas y bloqueos de calles, que a medida que fueron pasando los días crecían en magnitud y fuerza.

Sin embargo, fue a partir del sábado pasado que arreciaron las movilizaciones y se intensificó la represión de fuerzas combinadas de la policía y las Fuerzas Armadas, que dejaron unos 70 muertos según distintas fuentes, aunque oficialmente sólo se admiten 40, y más de un centenar de heridos en La Paz y El Alto. La movilización se hizo prolongada y masiva porque también reflejaba un histórico descontento por las condiciones de pobreza de trabajadores y población en general, y las prácticas políticas tradicionales de corrupción y clientelismo.