DÍA DE MUERTOS, FIESTA DE VIVOS

¡Al diablo con la muerte, mientras la vida dure!

Los mexicanos nos pasamos de vivos durante los Días de Muertos, 1 y 2 de noviembre de cada año. Nos burlamos de la Catrina ­la Muete- arreglando pícaros versos conocidos como calaveras y regalando a nuestro familiares y amigos calaveritas de dulce con sus nombres rotulados en la frente.

Acompañamos a los niños por plazas y calles a pedir su calaverita, y en los panteones recordamos a nuestros difuntos con mariachis y aguardiente.

Al vivo todo le falta, al muerto todo le sobra: en casas y cementerios se levantan en su honor altares adornados con papel picado morado y anaranjado, con cirios e incienso, dulces de alfeñique y flores de cempasúchil (zempasuchitl) ­la flor de los muertos-, o de terciopelo, nubes y claveles. Se ofrecen a los difuntos alimentos elaborados por los vivos, como tamales, mole y dulce de calabaza, y bebidas como atole, pulque y aguardiente. En la ofrenda, junto a la fotografía del difunto, se colocan cigarros, frutas de la temporada, una jarra con agua y una palangana ­para que las ánimas puedan lavarse-, así como el característico pan de muerto, sabrosas hogazas de pan cubiertas de azúcar y decoradas con huesos y lágrimas elaboradas con la misma masa. En los altares para los niños muertos, los difuntitos, se colocan además juguetes de madera, cartón, barro o plástico. Así, los muertos que nos visitan en esas fechas saciarán su sed y su hambre y espíritu quedarán satisfechos. Cuando se levante el altar, al finalizar los festejos, los alimentos habrán perdido olor y sabor: las almas convocadas se alimentan con la esencia de la comida.

Para que los muertos encuentren el camino de vuelta a su casa se trazan caminos con pétalos de cempasúchil, y se encienden veladoras por cada alma. El característico olor del cempasúchil y el aroma de incienso y del copal saturan la atmósfera nocturna de los días de Muertos.

En las pequeñas islas del lago de Pátzcuaro, como Janitzio y Pacanda, y sus pueblos ribereños, como Tzintzuntzan y Santa Fé de la Laguna, en el estado de Michoacán, y en Xochimilco y Mixquic, en la ciudad de México, donde los sepulcros son engalanados con pétalos de flores, se celebra esta tradición con impresionante solemnidad, en un ambiente de sincretismo donde lo profano y lo sagrado se complementan con milenarios ritos prehispánicos.

La vida toma sentido con la muerte: después de todo para morir nacimos. Y más en estos días, durante las concurridas velaciones en los cementerios donde brindamos, con tequila o con mezcal, con nuestros muertos, acompañándolos en su última morada. Entonces recordamos que dentro de cien años todos seremos pelones... Pero mientras tanto, como dice el popular refrán mexicano, ¡el muerto al pozo y el vivo al gozo!

Mil gracias a nuestros patrocinadores: Univisión, periódico “La Voz de Indiana”, revista “La Guía de Indianápolis”, estación de radio “La Qué Buena 810 AM”, ATA Airlines, Los Tapatios Restaurant, Taquerías Don Victor´s, Panadería Merry´s.Colaboradores: Artista Magdalena Hoyos de Segovia.

CONSULADO DE MÉXICO EN INDIANÁPOLIS

Disfruta, vive y comparte las tradiciones mexicanas, celebrando el Día de Muertos

 

El Consulado de México en Indianápolis, el Centro de Arte de Indianápolis y el Cementerio Crown Hill invitan a esta celebración Cultural

Domingo 2 de Noviembre, 2003

1­ 4 pm en el Centro de Arte de Indianápolis, 820 East 67th Street

5­7:30 pm en el Cementerio Crown Hill, 700 West 38th Street, Indpls, In. 46208

El programa incluirá la ceremonia azteca del grupo Nahu Ollin de Chicago, bailes folclóricos del grupo Ensamble Folclórico de Indianápolis, música tradicional mexicana, hojaldras, comida, altares, la galería de exhibición y mucho más La entrada es gratuita.

Para más información comuníquese, a: Consulado de México en Indianápolis, al tel: (317) 951-0005