El temor como arma política

A estas alturas, sobra enumerar todos los elementos en contra imputados a George Bush como mandatario de EU. Los abusos, mentiras y excesos de quien se auto proclama como un guardia del mundo.

Noam Chomsky, Howard Zinn, John Berger y Michael Moore, entre otros críticos destacados, han intentado explicar este fenómeno. Todos coinciden en que la manipulación del pueblo por medio del temor, de que este país está bajo ataque, de la guerra permanente y el papel de los medios masivos para "fabricar el consenso". Una nueva película documental abre con una cita de alguien que comenta qué tan fácil es hacer que el pueblo siga los deseos de los líderes de una nación: "todo lo que uno tiene que hacer es decirles que están bajo ataque". Momentos después se identifica quien lo dijo: Hermann Goring en los juicios de Nuremburg.

Moore, tanto en Bowling for Columbine como en Fahrenheit 9/11 explora magníficamente el uso del temor para controlar la opinión pública, y Zinn ha escrito mucho sobre que esto no es nada nuevo sino una parte integral de la historia moderna de este país, junto con la imposición de una "amnesia histórica" colectiva, en la que el pueblo estadounidense es manipulado fácilmente cuando el sistema educativo y los medios se encargan de borrar su propia historia.

"La propaganda requiere una red de comunicación para que pueda sistemáticamente sofocar la reflexión con consignas emotivas o utópicas... La propaganda invariablemente sirve a los intereses de largo plazo de alguna élite", escribió recientemente John Berger. Estos críticos y más ­hasta el conservador Pat Buchanan en su nuevo libro­ también coinciden en que el Poder Ejecutivo fue tomado por asalto por un grupo extremista de la cúpula política ­a veces llamados los neoconservadores­ para imponer su agenda de emplear el poder estadounidense para promover los intereses de un sector poderoso del empresariado y una agenda ultraconservadora. Algunos dicen que este grupo en el poder ha "secuestrado" al país.

El comandante en jefe de los republicanos en su reciente convención nacional en Nueva York abiertamente ofreció un discurso cuyo eje fue la "guerra contra el terrorismo", argumentando cómo este pueblo ha sido escogido por Dios para defender la misión divina de la libertad.

Por lo tanto, los partidarios de Bush simplemente no van a votar por ningún motivo en favor de un demócrata, a pesar de los engaños, mentiras, y sospechas de corrupción en la Casa Blanca actual, ya que no comparten los mismos "valores culturales" de John Kerry. Al igual con los demócratas que jamás podrán votar por un presidente que usa la Biblia como escudo y a Dios como su líder. Por lo tanto, concluyen analistas, esta pugna electoral se determinará por unos cuantos millones que no están convencidos por ninguno de estos dos candidatos, y que no son participantes firmes en esta guerra cultural.