México del Norte • Jorge Mújica

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Tres por medio

Desde hace cuatro años, los ciudadanos de México del Norte nos hemos visto inundados de ofertas para "ponerle" al progreso del país.

Desde los tiempos de Juan Hernández, hemos visto desfilar por nuestras ciudades a los funcionarios, federales sobre todo, pero también docenas de gobernadores y presidentes municipales, que nos han pedido apoyo en dólares.

Primero fue aquella genial del "microchangarro". Todos los migrantes nos íbamos a convertir, de la noche a la mañana, en dueños de una empresa mexicana.

Ante el predecible fracaso, no solamente entre nosotros sino a nivel nacional, vino la también genial idea de "adoptar un municipio". Se suponía que los paisanos "ricos" del norte debían adoptar los doscientos-y-tantos municipios más pobres del país. Por alguna razón, nadie le entró a hacerle al padre adoptivo.

Dicen por acá que ya es bastante con mantener las familias y municipios de donde uno viene, como para ir a hacer mal negocio comprando municipios ajenos. Además, los municipios productivos ya están comprados.

Una idea de hace apenas un año fue incorporar a los migrantes a la industria hotelera y restaurantera con el programa Nuestro México. Se trataba de hacer que los recientemente "dedoelegidos" consejeros del Instituto de los Mexicanos en el Exterior la hicieran de agentes de viajes, recomendando a la paisanada que cuando visiten México no sólo vayan al terruño, sino que desperdiguen sus dólares quedándose en hoteles y comiendo en restaurantes.

Se trataba de que en vez de dejarle la lana a nuestras familias se la dejáramos a los Hyatt. A la mejor por eso tampoco pegó mucho.

En gran despliegue de creatividad, Josefina Vázquez Mota, Secretaria de Desarrollo Social (Sedeso), vino a tratar de vender una vieja idea como si fuera nueva: propone que los dólares migrantes del 3x1 se conviertan en fondos productivos, en vez de fondos regalados.

No es nueva porque ya hay estados, especialmente Zacatecas, donde el paso está poniéndose en práctica.

Hace menos de dos meses el gobierno federal admitió que, desde que federalizó el programa, afectó a las aportaciones de los migrantes, primero por el absurdo incremento de la burocracia y, segundo, porque ahora los fondos federales ni alcanzan ni llegan a tiempo.

La noticia que doña Chepina no le dio a los migrantes, es que en el presupuesto del 2005 está contemplado recortar a la mitad los fondos para 3x1, de 220 a 110 millones de pesos. Sedeso recortará éste y otros programas pese a tener más presupuesto.

El dinero que tienen, dice el subsecretario de Sedeso Miguel Székely, se irá en los ocho proyectos que por sus reglas de operación no pueden ser recortados porque deben aumentar ingresos en relación con su número de beneficiarios.

A nadie le sorprende que los programas aumenten la clientela porque el sexenio será el peor en la historia moderna en materia de ocupación, dice el presidente de Bursamétrica, Ernesto O'Farrill. El dirigente del Colegio Nacional de Economistas, Oscar Guerra, complementa la información diciendo que los empleos creados sólo cubren los que se perdieron en 2002 y 2003.

Parece que los migrantes tendremos que seguir manteniendo a nuestras familias, como siempre, pero mantener a nuestros municipios ya no será como siempre: ya no podremos entrarle con nuestro cuerno. Tendremos que volvernos inversionistas al tono de Sedeso, privatizando a los migrantes.