Estados Unidos está despertando y va en camino de una nueva era de conciencia y participación. Durante un largo tiempo solo unos pocos se interesaron en las políticas del gobierno, pero hoy en día vemos más y más gente interesándose por la relación entre su dinero y lo que se hace con él.

Solía ocurrir que la gente confiaba en que los políticos elegidos hacían su trabajo correctamente, pero una cuidadosa revisión de la situación actual, ha demostrado que muchas cosas que hacen no tiene en cuenta el interés de la gente, sino por el contrario, el interés de las grandes compañías que están gobernando al estado. Así se aseguran que sus intereses estén bien representados, a expensas de los pobres e incluso de la clase media.

La gente común no es tan común como parece. Cada uno tiene una constitución compleja basada en su propia historia y esa historia se desarrolla aquí y ahora. Por lo tanto las leyes que afectan su diario vivir y les oprimen son de gran interés para ellos.

La semana pasada asistí a una conferencia dictada por Carlos Muñoz Jr. Allí dos personas hablaron de la apatía de la gente acerca de la guerra y otros asuntos importantes. Tambien se mencionó como mucha gente está viviendo en la pobreza y una tragedia como la de Katrina trajo a la luz ese hecho. Aunque los medios de comunicación regulares aún nombran al huracán como el autor de la tragedia, no fue el huracán sino la inundación la que destruyó la ciudad y eso se hubiera podido prevenir si la administración hubiera prestado atención a la gente en lugar de dirigir los dineros a una guerra que beneficia las compañías petroleras.

Gente como Cindy Sheehan encarna la voz de muchas familias que han perdido o están a punto de perder a sus seres queridos en una guerra que no tiene sentido para ellos ni para nadie. Ella levantó su voz y muchos otros se le han unido y aunque más de trescientos mil se le unieron en la marcha a Washington, se esperaría que muchos más estuvieran protestando en todas partes, y eso no ha sucedido.

Será porque están de acuerdo con la guerra, el alto costo de la vida o la forma en que se lleva a cabo el cuidado de salud en el país? Yo creo que no, pero hay una desconexión entre la gente progresista que asiste a las marchas y protestas y la gente común que esta siendo ignorada.

Como lo mencionó el Sr. Muñoz esa noche en su conferencia, el movimiento de derechos civiles fue un movimiento popular. Es la gente la que hace la historia, los líderes solo encauzan y canalizan la acción, pero la lección para el presente y el futuro es que si no hay trabajo de base con la gente, no habrá un cambio.

Como ya dije antes, no hay tal gente común. Todos ellos son seres humanos llenos de potencial y creatividad que no están involucrados en este proceso de cambiar la cara y el corazón del país. Los líderes deben encontrar nuevas formas de relacionarse con la gente y no solamente en la época de elecciones.