Dibujos de Karime Perea

Las ciruelas

Mamá compró unas ciruelas

y las puso sobre la mesa

para que las comiéramos de postre.

Mi hermano Juan jamás había probado

las ciruelas.

Se acercaba a la mesa y las veía.

Dio varias vueltas a la mesa,

y finalmente se comió una a escondidas.

 

Cuando mamá las contó, notó que hacía

falta una. Y dijo a papá:

 

-Alguien se comió una ciruela.

 

A la hora de la comida, nos sentamos a

la mesa, y mi papá preguntó:

 

-Díganme la verdad,

hijos: ¿Cuál de

ustedes se comió

una ciruela?

 

-Nosotros no -

contestamos todos.

Juanito también

dijo que él no.

Y se puso colorado.

 

-Alguien se la

comió -dijo papá-,

y no me parece bien.

Pero eso no es lo

más grave.

 

 

El problema es

que allí no estaba el hueso.

Las ciruelas tienen hueso, y el que se la tragó puede morir ...

Y se puso muy serio.

Todos estábamos muy asustados.

Entonces Juanito se puso pálido

y dijo de repente:

 

-No, no. Lo tiré por la ventana.

Todos nos reímos, y Juanito se soltó llorando.

 

León Tolstoi