Cuidar la mente y generar riqueza

Por: María José Atiénzar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya nos alertaba en 2001 de que las enfermedades psiquiátricas, sobre todo la depresión, ocuparán en 2010 el segundo puesto de enfermedades más frecuentes en el mundo.

Dos especialistas británicos acaban de poner en tela de juicio los ocho Objetivos del Milenio (ODM) porque han pasado por alto la salud mental. Vikram Patel y Jaime Miranda, de la Escuela de Medicina Tropical de Londres, afirman que: “La salud psíquica continúa ampliamente ignorada como parte clave de la salud global y está completamente ausente en los ODM”.

Lo cierto es que los Objetivos se trazaron unos retos sanitarios que comprenden la reducción de la mortalidad infantil, la mejora de la salud materna y la lucha contra el SIDA y otras enfermedades esenciales. Pero no se contempla la Salud Mental como una de las metas que se deberían alcanzar, a pesar de que en los países desarrollados las patologías psiquiátricas constituyen una de las causas más comunes de discapacidad y mortalidad prematura en ciertos grupos de edad. La depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el abuso de alcohol y drogas contribuyen también a una considerable limitación en los países empobrecidos del sur.

Los expertos londinenses relacionan en sus informes otros ODM con la despreocupación por el cuidado mental. Por ejemplo, recuerdan que una de las principales causas por las que los niños no son escolarizados o no completan la primaria (Objetivo 2) se debe a trastornos relacionados con el desarrollo, la mente o problemas de aprendizaje. Las vivencias estresantes, como la violencia o una mala salud física son factores de riesgo comprobados para las enfermedades mentales y más frecuentes entre las personas pobres. Es decir, que la población marginada tiene mayores posibilidades de padecer ansiedad y depresión. Esto se relaciona con el primero de los objetivos, erradicar la extrema pobreza y el hambre.

La patología psiquiátrica eleva los costes sanitarios y destruye empleo. Por ello, su tratamiento, sobre todo en las poblaciones más pobres, ayudaría a muchos de los afectados a trabajar de forma más eficaz y productiva, una de las condiciones básicas para salir de la miseria.

En algunas regiones se ha comprobado que los hijos de madres con depresión durante el embarazo y el posparto tienen hasta cinco veces más posibilidades de tener bajo peso, lo cual es un factor de riesgo de muertes pediátricas. Además ese tipo de madres no suelen estar pendientes de las vacunaciones y en general no amamantan a sus hijos, con lo que se elevan las posibilidades de diarreas, en directa relación con el objetivo cuarto, de reducir la mortalidad infantil.

Las depresiones desencadenan otros efectos importantes en la salud materna, cuya mejora se aborda en el objetivo 5.

El suicidio sigue siendo una de las causas importantes de mortalidad entre las mujeres, tanto de los países desarrollados como de los pueblos empobrecidos.

“Se necesita apoyo para acabar con el nihilismo de los que planifican la salud global respecto al papel que debe jugar el bienestar mental”, insisten los científicos británicos.

Cuidar la salud de las personas sigue siendo vital para que los logros humanos en todos los ámbitos sean posibles. La siguiente cinta tendrá lugar en noviembre de 2006 en Estambul (Turquía), dónde se celebrará una Conferencia Ministerial sobre Nutrición, otra cita con la Salud global, pues se constata con preocupación el aumento de la obesidad en todas las latitudes.