A un lado de la majestuosa cordillera de los Andes se encuentra Ranquil Norte. Un pueblo pequeño que se somete a las dificultades del clima en este lugar remoto y solitario. La actividad de la crianza de chivos lleva a los pobladores a adentrarse en la sierra durante los meses de verano para encontrar verdes pastos para los animales.

Durante los meses de invierno se comparte y se descansa de las largas jornadas.

En Ranquil se cultivan tradiciones antiguas entre cantores tradicionales y hábiles jinetes.

Un saludo muy grande para el Profesor Hugo Magallanes y la comunidad que nos recibió tan cálidamente durante nuestra visita.

 

Fotografía: Yizzar Prieto Ramos