CRUZANDO EL PUENTE

Por Alejandro Espejel

Hola, ¿qué tal? Otra vez cundió el pánico en New York, Estados Unidos, a poco más de cinco años del fatídico 9/11: una avioneta se estrelló contra un edificio. Fue un accidente, no un atentado, pero el hecho nos hace pensar que los terroristas van ganando la batalla y han conseguido mucho de lo que se proponen, como mantener en el terror a toda la gente del mundo que no piensa como ellos y también de pasadita a los ilegales en Estados Unidos. Ya que el refuerzo en las fronteras gabachas se debe también a que, por ahí algún, “canchanchan” del Osama Bin Laden podría contratar a un pollero mexicano y pasar de mojado p’ a este lado. Así que la vida de este país se divide antes y después del 9/11.

Recordemos que poco antes de ese hecho, don Chente Fox andaba en coqueteos con Mr. Bush para la legalización de indocumentados, pero cuando estalló la guerra don Vicente no estuvo de acuerdo con esta y ándele ... Por aquella época en esta área los ilegales no tenían mucho problema para conseguir trabajo, daban placas ID y licencia de conducir. Los que trabajan aquí y tenían visa de turista o de estudiante iban y venían de sus países como “Pedro por su casa”, en cambio ahora todo es diferente. Sin querer queriendo los al-qaedas nos pasaron a jorobar y p’ a acabarla de amolar surgieron los Minute-Man, que no son más que racistas inconscientes. Estoy seguro que muchos ilegales regresarían gustosos a su país a cambio de que estos racistas ocuparan sus lugares en las fábricas, hoteles, lavando platos, etc. Haber si de veras “como roncan duermen”.

¿Por qué cree usted que los empresarios contratan gente muchas veces sabiendo que son ilegales? Porque saben que sus paisanos no se parten el alma como ellos y no lo digo por presumir, pero su economía no sería la misma sin nosotros.

En México, don Chentito Fox ya va de salida con todo, sus botas y su Marthita. De lo único que nos dimos cuenta los mexicanos es que el cambio de partido en el poder y la democracia no son la “varita mágica”, la cual esperábamos que de “golpe y porrazo” cambiara la corrupción y malas mañas arrastradas de muchas generaciones atrás. Si algún día se da la legalización de indocumentados no será por el esfuerzo de los gobernantes mexicanos, sino porque es una necesidad para los güeros y así poder tener a todos identificados. De ahora en adelante ya no habrá “mojados” más bien “topos”, ya que mientras los gringos construyen su bardita, nuestros paisanos construyen túneles. Es más... ¡hasta por las alcantarillas está pasando gente! ¡Qué ilusos, piensan que con un muro detendrán el hambre y la búsqueda de oportunidades que no encuentran en sus países!

Con esto me despido, esperando “vernos” la próxima, si Dios quiere. Sean felices sin dejar que la nostalgia nos abrume, como describe el escritor Milan Kundera en su novela La ignorancia: “La nostalgia es el sufrimiento causado por el incumplido regreso”.

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