México del Norte

Entre el Obama y la Pared

Por: Jorge Mújica Murias

A estas alturas del campeonato, con las elecciones a la vuelta de la esquina y los republicanos a un (mal) paso de perder su mayoría en el Congreso, no debía extrañarnos nada. Sin embargo, como dice el refrán, parece que “la capacidad de asombro es infinita”.

En la primera oportunidad para aprobar el “Muro de la Idiotez”, cuando el año pasado el millonario dueño de los productos Kimberly-Clarke, Jim Sensenbrenner, propuso su famosa HR4437, 39 demócratas se le alinearon en la Casa de Representantes. El sentimiento general fue que estaban despistados y que se habían mareado por falta de información.

Pero hace unas semanas, al votarse la Nueva Sensenbrenner pareció comprobarse que no era equivocación sino mala leche, porque en esta ocasión 64 demócratas se alinearon con los republicanos. El Senado no tuvo bronca para apoyar la posición republicana y aceptar la construcción (aunque sea a medias), del mentado muro. Como recordará el lector, en mayo el Senado votó a favor de una cosa completamente distinta a la Sensenbrenner, una versión que ­aunque era chafa de reforma migratoria­ casi le da un infarto a los republicanos porque incluía darle papeles a millones de indocumentados.

Pero ahora, el Senado votó por el muro sin mayor problema, por 80 votos contra 19, con más de 20 demócratas uniéndose a los republicanos. Entre ellos, el senador estrella de Illinois, hijo de un inmigrante, Barack Obama. Dice el único afroamericano en el Senado que “votó a favor de la propuesta como parte necesaria de una reforma migratoria integral que abra el camino a la ciudadanía a los indocumentados”.

Podríamos, prácticamente, decir que lo convencieron los republicanos, porque esa fue exactamente la respuesta del vocero de la mayoría.

El voto de Obama en el Senado y los 64 demócratas a favor del muro en la Casa de Representantes parecen ser los clásicos cazadores que se están disparando en el pie. El jefe demócrata y ex candidato presidencial Howard Dean dice que el resultado de las elecciones de 2008 puede depender de la inmigración. La declaración surgió en Alburquerque, Nuevo México, en tremenda reunión con un grupo de lo que acá se da por llamar “líderes hispanos”: más de 200 cuates se reunieron a “lonchar” con Dean, en la “Reunión Cumbre de Líderes Hispanos”.

En esa convención, la opinión demócrata fue: “No podemos ganar con un 45 por ciento de los latinos votando por presidentes republicanos”, según declaró la congresista de Califas, Hilda Solis, refiriéndose a los ciudadanos “hispanos” mareados que votaron por Bush en 2004.

Curiosamente, en la misma sesión donde Obama se cambió de lado, el otro senador demócrata de Illinois, Dick Durban, no solamente votó en contra del muro sino que hasta lo ridiculizó: “No hay que ser ningún experto para darse cuenta de que una barda de 700 millas en una frontera de 2 mil millas no tiene ningún sentido”.

Y desde mi punto de vista, lo que no tiene sentido es que los demócratas digan una cosa y hagan otra. Andan coqueteando con nuestros votos y nuestra fuerza para que los mandemos a Washington, pero cuando llegan allá votan en nuestra contra y a favor de la “seguridad nacional”.

Allá en Nuevo México, la procuradora demócrata Patricia Madrid tiene chance de ganarle la silla a la republicana Heather Wilson, quien lleva medio millón de años en Washington. Y allá en Washington, una muy posible candidata presidencial demócrata para la presidencia en 2008, la senadora Hillary Clinton, vota también a favor del Muro de la Idiotez, igualito que Obama, a quien apuntan ya para la vicepresidencia. ¿Nos irá mejor con ellosÉ?