Diálogo Ecológico: ¿Los jabones bactericidas son mejores para prevenir las infecciones que los ordinarios? ¿Son realmente perjudiciales para el ambiente?

Investigadores de la Universidad de Michigan revisaron numerosos estudios realizados entre 1980 y 2006 y concluyeron que los jabones antibacterianos que contienen triclosan como ingrediente activo principal no son mejores para prevenir las infecciones que los jabones simples. Aún más, podrían representar un peligro para la salud, ya que pueden matar bacterias beneficiosas y reducir también la eficacia de algunos antibióticos comunes, como la amoxicilina. El estudio fue publicado en agosto 2007 del periódico científico Clinical Infectious Diseases.

Según el grupo sin fines de lucro Beyond Pesticides, estudios del laboratorio han encontrado varios tipos diferentes de bacterias mutadas resistentes al triclosan y a ciertos antibióticos. La organización cita también informes de triclosan convirtiéndose en una clase cancerígena de sustancias químicas conocidas como dioxinas, cuando se exponen al agua y la radiación ultravioleta. Además de cáncer, las dioxinas se han hallado comprometidas con la debilitación del sistema inmunológico humano, la fecundidad disminuida, hormonas sexuales alteradas y defectos congénitos.

Según un estudio realizado en la Universidad Estatal de Colorado, los “sanitizadores de mano” a base de alcohol resultaron ser doblemente efectivos en comparación con el jabón regular o el jabón antibacteriano para reducir microbios en manos humanas. Un estudio de la Universidad de Purdue, sin embargo, contradice estas conclusiones: mientras los “sanitizadores de mano” a base de alcohol pueden matar más microbios que los jabones ordinarios o basados en triclosan, no previenen más infecciones que podrían afligir a las personas, sino que pueden matar las propias bacterias beneficiosas del cuerpo humano, al despojar la piel de su capa exterior de aceite.

El mejor consejo quizás venga de un estudio publicado en el Dairy, Food and Environmental Sanitation en 1998, que concluyó que lavarse las manos completamente por 20 segundos o más con jabón ordinario y agua tibia es fácilmente la manera más efectiva de reducir bacterias perjudiciales, y como tal es nuestra mejor defensa contra la posibilidad de enfermarse.