La desigualdad mata

Por Xavier Caño Tamayo / CCS

El título de este artículo no es un delirio de poetastro iluminado, sino la conclusión de expertos y estudiosos de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud, promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Durante tres años han analizado las desigualdades en salud y su relación son la pobreza y desigualdad social. El informe de la Comisión afirma que “la combinación nefasta de pobres políticas sociales y circunstancias económicas injustas está matando a la gente”. ¿Cómo explicar de otro modo que una niña nacida en África Central aspire a vivir poco más de cuarenta años, pero otra nacida en Tokio pueda vivir hasta los ochenta?

La desigualdad económico-social afecta a los países empobrecidos, pero también a los habitantes más pobres de los países ricos. Un niño de suburbio de Glasgow vivirá algo más de cincuenta años, pero otro del barrio rico de Lenzie, en la misma ciudad, vivirá hasta los 82. La lista es larga y permite afirmar con contundencia lo que proclama el informe de la Comisión de la OMS: “La injusticia social provoca la muerte de un número enorme de personas”.

Una de las propuestas de la Comisión de la OMS para mejorar y extender la vida de los pobres es “luchar contra la distribución desigual del poder, del dinero y de los recursos”. Casi nada. Suena a verdadera revolución, porque las clases dirigentes de los países ricos y también algunas clases dirigentes cómplices de los países empobrecidos no muestran el menor interés por atacar a fondo las causas de los graves problemas que mantienen a más de la mitad de la humanidad en la pobreza y el sufrimiento. Y hay que ir a las causas.

En 1980, los ingresos de los países ricos multiplicaban por 60 los ingresos de los países más pobres. Tras 25 años de globalización neoliberal, esos ingresos multiplican por 122 los de los pobres. Cómo señaló Denny Vagerö, miembro de la Comisión y de la Real Academia Sueca de Ciencias: “El desarrollo tiene que ser diferente”.

Esa es la cuestión. Es necesaria otra concepción de la economía y del desarrollo. Este sistema globalizador capitalista neoliberal ha demostrado hasta la saciedad en los últimos veinte años que es suicida, estúpido y criminal. ¿No les parece que este sistema de globalización neoliberal con sus FMI, OMC y G8, con sus Bolsas como loterías, con sus intocables paraísos fiscales, con sus crisis que sorprenden a quienes tienen poder, merece los adjetivos anteriores?

Como la OMS ha demostrado que la desigualdad mata, se trata por lo tanto de un asunto criminal. Amnistía Internacional está por iniciar una gran campaña mundial contra la pobreza y sus causas y, muy especialmente, contra los responsables, cómplices o encubridores de las actuaciones u omisiones que causan o agravan la pobreza. Como dijo recientemente el Director de la Sección Española de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, “la pobreza es una cuestión de derechos humanos. Y, si es una cuestión de derechos humanos, hay responsables de la violación de esos derechos. De esta manera, un objetivo de Amnistía Internacional es encontrar a los ‘Pinochet’ responsables de la pobreza y llevarlos a juicio”.

Puede ser buen camino de acción, quizás la única manera de hacerlos entrar en razón.