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  • Edición impresa de Octubre 20, 2009.

Un muy mal trago

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Los latinos todavía estamos esperando celebrar una crucial victoria: librarnos del agua tóxica que envenena nuestras comunidades. El problema es nacional, pero en lo que se refiere a nosotros, la situación es mucho más grave.

Y este problema fue expuesto por The New York Times con toda su trágica gravedad en un reportaje histórico sobre la calidad del agua en nuestro país, en el que denuncia que desde 2004 ha habido al menos medio millón de violaciones contra la Ley de Agua Limpia.

El Times ofrece un mapa interactivo en el que se detallan estas violaciones con puntos anaranjados. Y si prestamos atención, cuanto mayor es la concentración de latinos, más anaranjado se pone el mapa.

Es un reflejo más de las conclusiones de la primera encuesta nacional sobre latinos y el medioambiente, realizada el año pasado y patrocinada por el Sierra Club. El sondeo confirmó lo que todos nos temíamos: que la inmensa mayoría de los latinos en Estados Unidos (66%) viven, trabajan o van a la escuela peligrosamente cerca de un lugar tóxico.

Esta escandalosa cifra nos indica también que en los lugares tóxicos abunda el agua tóxica. Como en Anapra, Nuevo México, una de las comunidades más pobres y contaminadas del país. Este pueblo, cuya población es 95% hispana, día tras día paga las consecuencias del envenenamiento por plomo causado por las emisiones de una fundición cercana.

Hasta su clausura en 1999, durante más de un siglo la fundición ASARCO emitió miles de toneladas de plomo, que hoy han llegado a los acuíferos que abastecen de agua a la zona.

Algo parecido está ocurriendo en los pueblos de Rialto y Bloomington, California, cuya población es más de la mitad hispana. Allí, el veneno se llama perclorato, un componente del combustible de cohetes que afecta el crecimiento, desarrollo y metabolismo del cuerpo humano y causa cáncer. Este veneno procede de instalaciones cercanas de la Fuerza Aérea, la NASA y compañías aeroespaciales.

Según la Coalición de Justicia Medioambiental para el Agua en California, el perclorato se ha detectado en el agua potable, la leche vacuna, la leche humana y en los vegetales frescos.

A dos de las compañías causantes de la contaminación, Lockheed Martin y Aerojet, se les obligó a realizar costosas limpiezas en los condados de Bernardino y Sacramento. Pero como nos dice el reportaje del Times, en la gran mayoría de los casos los contaminadores quedan impunes.

Esto es realmente un mal trago. Nos dice el Times que el 10% de los norteamericanos ha sido expuesto a agua contaminada, 19.5 millones se enferman cada año al beber agua infestada con patógenos, y el 40% de los servicios de agua y 23,000 compañías o entidades han violado la Ley de Agua Limpia desde 2004.

El artículo también cita a un funcionario anónimo de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), que afirma que la impunidad fue particularmente intensa durante la presidencia de George W. Bush: “Nos dijeron que pusiéramos nuestros casos contra el aire limpio y el agua limpia en una caja fuerte y que la cerráramos con llave”.

La administración Obama, sin embargo, ha prometido revitalizar los estándares de agua potable e implementar otros para hacer frente a nuevas amenazas.

Así lo esperamos porque de ello depende nuestra independencia de los malos tragos.

 


 

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