Inicio

elpuentenewspaper

  • Edición impresa de Octubre 16, 2012

México del Norte • Ganador y perdedor

Que si ganó Romney, que si ganó Obama, que uno no manejó bien los temas y que el otro confundió al oponente apoderándose de su plataforma para confundirlo. Que qué lata, más bien, la importancia que se le otorga al primer debate entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos.

No me extraña, la verdad, porque Estados Unidos vive en una ilusión creada por los medios de comunicación, y hasta que la gente no ve a los personajes en cuestión en televisión, en vivo y en directo, piensa que no existen, que son meros actores de telenovela que cuando acaba el programa se quitan el maquillaje y se van a la casa.

Y si fuera lucha libre, digo yo, los debates definirían el resultado, pero todo es Hollywood. Las elecciones ya comenzaron, de hecho, en algunos estados, en esta nueva modalidad en que no hay un día para ir a votar sino un mes o más, como en Ohio, donde las elecciones comenzaron el primero de octubre. Por correo o en casillas especiales, miles de votantes ya emitieron su voto, ya resolvieron la encuesta por anticipado, y si vieron el debate sería porque no había nada mejor en la televisión ese día y a esa hora.

Me dan risa. Me recuerdan a quien decía que un debate entre candidatos a la presidencia es como poner a debatir a los tres cuates que ofrecen servicio como jardineros, a ver quién dice que sabe podar mejor los rosales y podar el pasto.

Y me dan lástima los votantes gringos, porque además ni siquiera eligen al presidente y ni siquiera lo saben, o no se acuerdan.

Desde 1787, al presidente de Estados Unidos se lo considera algo así como el director ejecutivo de una federación de estados independientes. El único “poder” elegido por el pueblo, por los votantes del país, es el Congreso, al que se elige de manera directa. Pero al presidente lo elige el Colegio Electoral, un grupo de 538 personas (el mismo número de congresistas y senadores) repartidas entre los estados de acuerdo con su número de habitantes.

Al “votar por presidente”, en realidad se vota por los llamados electores en cada estado, quienes a su vez votan por el presidente y el vicepresidente, pero no en los porcentajes en que los votantes lo hicieron, sino en su afiliación partidaria. Es decir, aunque en Illinois Obama saque el 60% del voto y Romney el 40, los 20 electores de Illinois votarán por Obama. En otras palabras, la mayoría gana todo, el 100%.

Por eso sucedió en el año 2000, por ejemplo, que Al Gore “ganó” las elecciones populares, los votos del pueblo, con un 48.38%, contra George W. Bush con un 47.87%, pero “perdió” el voto electoral, por 271 contra 266. Aunque tuvo medio millón de votos populares más que Bush, perdió los votos electorales de estados importantes como Texas, Florida y Carolina.

Y hasta ahorita, debate o no debate, ganador de las cámaras o los micrófonos o no, las encuestas serias dicen que Barack Obama cuenta con la lindeza de 269 votos electorales, y Romney con 181. Quedan 88 votos electorales en juego, en los estados que un día votan demócrata y al otro republicano.

Por eso los debates me dan risa y lástima. Son un show y el público todavía se lo cree.

Para mí, lo único interesante del debate es si vamos a tener que lidiar en el movimiento migratorio con un enemigo conocido, o un enemigo por conocer.

 


 

I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I

 

El Puente, LLC. ©

Locales
Internacionales
Nacionales
Columnas
Entretenimiento
Deportes
Clasificados
Conózcanos
Escríbanos
Publicidad
English Section
Advertise
Contact us
Archivo
Enlaces
Inicio Locales Internacionales Nacionales Columnas Entretenimiento Deportes Clasificados Conózcanos Escríbanos Publicidad English Section Advertise Contact us Archivo Enlaces