Brasil elige a un presidente obrero y los paises se ponen nerviosos

El líder de izquierda del Partido de Trabajadores del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva quedó en primer lugar en las elecciones a la presidencia de esa nación.

La trayectoria del hombre que muchos conocen solamente como Lula ha sido larga. El penúltimo de ocho hermanos, Silva nació en 1945 en Caetes, un poblado pobre en la seca zona noroeste de Brasil. Abandonando la escuela luego de terminar el quinto grado, Silva se dedicó a lustrar zapatos y entregar ropas de un tintorero. A los 14 años obtuvo su primer trabajo de tiempo completo como empleado de una empresa metalúrgica en un suburbio industrial de Sao Paulo.

Cuatro años después, se convirtió en operador de torno, ocupación que consta en su currículum y perdió el dedo meñique izquierdo en una prensa.

En 1966 ingresó al Sindicato Metalúrgico. Al frente de la mejor organizada y más militante organización gremial del país, realizó una serie de huelgas contra del régimen militar vigente de 1964 a 1985, que lo tuvo brevemente en la cárcel en calidad de subversivo.

En 1980, Silva fundó el Partido de los Trabajadores. En 1986, Silva fue electo al Congreso con 650.000 votos, mucho más que cualquier otro candidato a la cámara baja en esos comicios y ayudó a elaborar la constitución de 1988.

En este, su cuarto intento, a la presidencia Silva recibió la ayuda del experto en mercadeo Duda Mendonca, para cambiar su imagen a fin de atraer a un más amplio sector de votantes de entre los 115 millones de electores registrados en el país.

Algunos brasileños temen que las facciones más radicales del partido tengan influencia en su gobierno.

Aunque es posible que diversas fuerzas se unan para apoyarlo, su gobierno tendrá que hacer concesiones y hasta puede tornarse menos izquierdista. Las burguesías continúan nerviosas por la incertidumbre y el futuro de América Latina ante la perspectiva de un Brasil con gobierno de izquierda.

Brasil es visto como uno de los paises más nacionalistas y que ha creado una resplandeciente cultura y una industria que tiene el décimo lugar en el mundo. Con la mitad del territorio de Sudamérica a su disposición, el coloso brasileño tiene en suspenso a los del mundo moderno.