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![]() | Día de Muertos mexicano Por: Martín Corona Cambian los sistemas políticos con los años, cambia el sentido de la vida de los hombres, cambian los climas, pasan los siglos y la huella del hombre, comparada con el universo es menos que una partícula de polvo. Los antiguos mexicanos lo sabían, su manera de ver la vida, y por ende la muerte, nos lo deja muy claro. Tan breve es nuestro existir, tan frágil el paso por la vida, que sólo la perpetuidad del caracol o la serpiente que se muerde por la cola pueden representarlo. ¿Qué queda del existir? Apenas una semilla germinada que, año con año, recordará a aquel árbol que un día le dio vida: los ancestros. Y de los tiempos más remotos proviene la tradición de Día de Muertos en México. Sincrética como México mismo, pero capaz de convocar a toda una nación que antes del 30 de octubre se vuelca a los mercados para comprar lo necesario para su altar. Flor de cempazuchitl, tamales, calaveritas de dulce, papel picado y un sin fin de platillos enmarcan la algarabia que genera la espera de las ánimas que vuelven a oler apenas el festín que sus vivos les han preparado. Y no es precisamente una carcajada, sino una celebración que convoca a la familia entera a llenar los panteones; días de nosltagia festiva llena de recuerdos. Sea por la abuela, el hermano o el hijo perdido, en Días de Muertos cambia el clima y la vida del mexicano. Familias enteras se reunen a preparar la comida, a visitar los cementerios, sin ser del todo concientes que no sólo celebran a sus difuntos, sino la vida que traen encima y, a la vez, ese futuro del que nadie escapa.
Finalmente, demos el espacio a las palabras de los poetas precolombinos quienes sabían mucho de este sentir.
Sólo venimos a soñar Sólo venimos a dormir, sólo venimos a soñar: no es verdad, no es verdad que venimos a vivir en la tierra. En yerba de primavera venimos a convertirnos: llegan a reverdecer, llegan a abrir sus corolas nuestros corazones, es una flor nuestro cuerpo: da algunas flores y se seca.
¿Puede ser vivido en la Tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco. Aún cuando sea jade lo que rompa, aún cuando sea oro lo que rompa, aún cuando sean plumas de quetzal lo que desgarre, no para siempre en la tierra: sólo un poco. | ![]() | ||||