California arde

Veinte muertos, más de 1,100 viviendas y 400 mil acres quemados es el saldo provisional. Tras cobrarse al menos 20 vidas, obligar a decenas de miles a abandonar su vivienda y de calcinar cientos de casas y cientos de miles de acres de arbolado, los incendios que asolan al sur de California siguen descontrolados. Otras 30 mil personas podrían tener que abandonar sus casas.

Desde Simi Valley al norte hasta San Diego al sur, desde San Bernardino al este hasta el mar al oeste, el sur de California continúa cercado por las llamas avivadas por los vientos Santa Ana que han obligado a poner en estado de emergencia a toda la región.

La declaración de emergencia federal permitirá que las autoridades soliciten fondos federales para acudir en ayuda de miles de personas que han sufrido la pérdida de sus hogares.

La Casa Blanca señaló en un comunicado emitido en Washington que se ordenará la entrega de fondos federales a los condados de Los Ángeles, San Bernardino, San Diego y Ventura, los cuales fueron declarados en emergencia.

William Bamattre, jefe del Departamento de Bomberos de la ciudad de Los Ángeles, dijo que la situación era muy complicada e inusual ya que prácticamente todo el estado estaba siendo perjudicado.

A medida que pasan las horas aumenta el número de casas destruidas, ya más de 1,100 y más de 400 mil acres calcinados desde la frontera sur hasta el norte de Los Ángeles, lo cual ya ha convertido a estos incendios en los más mortíferos en 10 años. Al menos no ha subido la cifra de muertos en la zona, 13, aunque hoy se conoció la muerte de dos personas en Ensenada, Baja California Norte, México. Al menos 30 mil personas corren el peligro de tener que abandonar sus viviendas y agregarse a otros miles que tuvieron que hacerlo en los últimos días.

El estado está gastando de cinco a seis millones de dólares diarios y se estima que controlarlos costará entre 90 y 100 millones. Pero nadie está contando hasta el momento a pesar de la crisis presupuestaria del estado: “El dinero es secundario en este proceso”, expresó Steve Maviglio, secretario del gobernador Gray Davis.

El fuego provocó en todas partes que miles de residentes huyeran despavoridos, casi sin poder recoger sus pertenencias.

El alcalde de San Diego, Dick Murphy, manifestó a la prensa que en la ciudad sólo funcionan los servicios más esenciales.

El gobernador inició el proceso de movilizar a la Guardia Nacional y pedir ayuda a los estados vecinos.

Al menos uno de los incendios parece haber sido premeditado.

Muchos apenas tuvieron tiempo de tomar sus posesiones más valiosas al tiempo que las llamas devoraban los resecos montes y bosques alrededor de ellos, sitiando comunidades enteras.

Once incendios forestales estallaron al sur de California en los últimos seis días, forzando a innumerables habitantes a mudarse a casa de familiares o a albergues de la Cruz Roja hasta poder regresar a sus hogares.

La temporada de los vientos Santa Ana generalmente se extiende desde septiembre hasta febrero. Octubre suele ser el mes en que soplan más fuerte.

Las lluvias podrían comenzar en cualquier momento en la región, pero es improbable que las tormentas más importantes lleguen antes de enero. De hecho, el pronóstico del tiempo de anoche anticipaba un descenso de las temperaturas y unos vientos de Santa Ana menos pavorosos.

Algunas de las órdenes de evacuación incluyeron reservas indígenas, la Universidad Estatal de California en San Bernardino y un hospital psiquiátrico.