Reconocer nuestra necesidad y saber como ha sido cubierta esa necesidad nos da la oportunidad de estar profundamente agradecidos por lo que tenemos.

En este Día de Acción de Gracias, quiero invitar a la gente de esta área a agradecer la presencia de los muchos inmigrantes en este país.

Los inmigrantes legales o indocumentados en este país han ayudado a construir las casa y a limpiarlas. Son ellos los que han tomado los humildes trabajos que otros no quieren.

Los inmigrantes trabajan en los campos, huertos y jardines para ayudar a que esta tierra dé fruto y esté bella.

Cada restaurante tiene cocineros y meseras de muchas nacionalidades, que traen su música, su comida, tradiciones y su gran capacidad para el trabajo duro.

La actual cultura de los Estados Unidos se ha expandido con la contribución de las grandes habilidades de estudiantes, técnicos, médicos y estudiosos extranjeros. Sin embargo, el trabajador común no es menos importante. Ellos han venido a este país, porque Estados Unidos estuvo primero en sus países. Sus vidas se empobrecieron porque los grandes dineros los hicieron desplazarse, no obstante no han venido como terroristas, sino como trabajadores. Los inmigrantes no han destruido el país, sino que han ayudado a construirlo.

Ahora que nos reunimos alrededor de la cena de acción de gracias, oremos en agradecimiento por los productos recogidos por las manos de los pobres, las aves procesadas en las fábricas donde los inmigrantes no tiene seguro ni derechos. Las papas que los trabajadores inmigrantes han ayudado a cultivar en los campos y lo mismo puede decirse de cada producto que viene a nuestra mesa.

Y cuando llegue el momento de relajarse y disfrutar la música, allí estará la presencia de los pueblos de Africa, las Américas y el Caribe.

Hay mucha necesidad en este país y no toda es de los pobres. Nos necesitamos unos a otros, porque hay mucho por hacer. La vida sin la gente que es diferente a usted carecería de muchas de las cosas buenas que ahora le rodean.

Este día de Acción de Gracias puede ser el tiempo de cambio a un día en que reconozcamos la oportunidad de amar que Dios nos ha dado a todos.