Cuarto Mundo: el sur del norte

María José Atiénzar • Periodista • Centro de Colaboraciones Solidarias

Más allá de los pueblos empobrecidos del Sur, llamados Tercer Mundo, existen grandes bolsas de pobreza en los países más ricos del norte sociológico. Es lo que se denomina Cuarto Mundo. El Cuarto Mundo lo integran refugiados y desplazados, ancianos desamparados, viudas y madres sin recursos económicos, niños abandonados, explotados o prostituidos, personas emigradas del medio rural a las ciudades, residentes en chabolas e infraviviendas. También se incluyen otros marginados sociales como mendigos, alcohólicos y drogadictos, minusválidos sin protección, enfermos mentales crónicos, minorías étnicas y expresidiarios.

Sólo en Europa, existen en la actualidad más de cuarenta millones de excluidos sociales. “Es una de las mayores contradicciones de nuestra sociedad del bienestar, pues el crecimiento económico no se ve reflejado en la extensión de la riqueza y el bienestar en todos los ámbitos sociales” afirma Ricardo Angora, presidente de Médicos del Mundo (MDM), una de las organizaciones humanitarias que desarrollan programas en Cuarto Mundo con gran eficacia.

Su trabajo consiste en prestar atención sanitaria y social a todos aquellos grupos que no tienen acceso a los sistemas públicos de salud. En sus centros y unidades móviles ofrecen atención sanitaria básica, detección y tratamiento de patologías, VIH, vacunaciones en menores, atención psicológica y psiquiátrica y apoyo farmacológico, entre otros servicios.

Uno de los grupos humanos más vulnerables en Europa es el de los inmigrantes, quienes padecen graves problemas de empleo, vivienda, educación y salud, en una situación llena de barreras administrativas, idiomáticas y culturales. Sin olvidar el rechazo de las sociedades de acogida, que les discriminan y ponen trabas a su integración. MDM ofrece a los inmigrantes servicios de orientación para la regularización administrativa, y apoyo y derivación a los servicios sociales públicos y de otras organizaciones.

Existe una red sanitaria para tratar a las personas con un consumo problemático de drogas, pero muchos de ellos no pueden o no quieren abandonarlo. Para este tipo de situaciones, MDM realiza programas de reducción de daños, para aminorar los riesgos del consumo de drogas e iniciar una relación de confianza que permita después objetivos mayores.

Otro de los grupos que reciben atención de MDM son los gitanos, considerados minoría étnica, (con una realidad social y cultural diferente a la dominante donde residen). Pese a que la mayoría de los gitanos están integrados en mayor o menor grado en la sociedad, queda un buen número que sigue manteniendo un modo de vida casi nómada, dedicados a la venta ambulante, situación que les hace más vulnerables.

Las personas sin hogar, concentran sobre ellas muchas de las lacras de marginación que se producen en las grandes ciudades.

“La extrema pobreza es la denegación de todos los derechos humanos. Es un fenómeno de carácter universal y multidimensional que no puede resumirse con simples valores cuantitativos, como los indicadores económicos y sociales. Habrá que integrar una dimensión humana y social al proceso de mundialización.”. Así lo expresa Anne-Marie Lizin, experta de Naciones Unidas sobre los derechos humanos y la extrema pobreza. La Asamblea de la ONU se ha fijado para el decenio 1997­2006 el objetivo de eliminar la pobreza absoluta, mediante la acción nacional y la cooperación internacional.

Las organizaciones de la sociedad civil realizan una tarea esencial pues su contacto cercano identifica y atiende necesidades concretas de los excluidos, al tiempo que denuncia situaciones y realiza propuestas viables para el cambio.