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Justicia Torcida Por Daniela Gonzalez Jaramillo El partido dio inicio y todos estábamos expectantes. Era la final de futbol en la categoría de adolescentes. Nadie quería perderse ni el más pequeño detalle. Los equipos representaban a dos escuelas de nivel secundario en la ciudad de South Bend, IN., pero también representaban a dos razas, dos idiomas, dos colores de piel y aunque no lo quisiéramos, cada grupo estaba jugando algo más que un partido de fútbol. Ya con anterioridad, estos dos equipos se habían enfrentado con resultados no muy convincentes para los hispanos, ya que el árbitro del partido, haciendo uso de prepotencia ayudo a los "güeritos" (su raza) a que ganaran uno por cero. Prometieron que si estos dos equipos se enfrentaban en los sucesivo, ese árbitro no sería enviado. La oportunidad de "sacarse la espina" volvía. La cancha es la misma, los jugadores son los mismos, el público es el mismo, sólo el árbitro es diferente. En el primer tiempo el partido estaba parejo, con entradas fuertes y bien marcadas por el árbitro. Un gol llegó para ambos bandos y todos emocionados nos fuimos al descanso. En la segunda parte, nuestro equipo nos dio la alegría de parar un penal inexistente (que sólo el árbitro mañoso vio), después se fueron con todo al frente y nos regalaron dos hermosos goles más, pero cuando la justicia está torcida ¿quién puede contra ella? Y allí, otra vez el protagonista del encuentro, el árbitro, ayudando a los suyos, marcando todo en contra de los que no son de su color, logrando la victoria final de 4 a 3 en favor de los blancos. En fin, gracias a Dios que sólo fue un partido de fútbol, pero ¿qué se genera en la mentalidad, tanto de ganadores como de perdedores? Mientras reflexionaba en este juego, que ganaron a patadas y sudando pero que el juez con su prepotencia y sus trampas lo robó, me fue imposible dejar de relacionarlo con todo lo que vivimos los hispanos en este país. Cómo juegan con nosotros, cómo nos cambian las leyes a la hora que quieren, cómo nos buscan cuando nos necesitan y de forma conveniente nos usan, para luego, sin ni siquiera darnos las gracias, despedirnos. Y qué de las políticas internacionales, no son acaso similares a ese juego de fútbol que presencié. El más fuerte explotando al débil y nadie protesta, nadie dice nada, todos vemos y callamos y nos resignamos. Mientras las leyes a mi me permitan explotar a otros, todo está bien. Qué semejanza la de nuestros días, con la que vivieron los gran-des imperios que nos antecedie-ron, Babilonia, Asiria, Roma, quienes cuando estaban en la cúspide, comenzaron a sentirse grandes y se olvidaron de la justicia social, por eso Dios levantó profetas que los llamaran a volverse, a arrepentirse de sus injusticias, pero no hicieron caso y después vino la ruina. La Biblia dice en Amos 2:7 piso-tean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos; y tuercen el dere-cho de los humildes......... QUE DE LOS QUE NO TIENEN SE-GURO ME-DICO? POR QUE NO PODEMOS TENER LICENCIAS DE CONDUCIR? POR QUE LOS JOVENES INDOCUMENTADOS NO TIENEN DERECHO A ESTUDIAR EN LA UNIVERSIDAD? POR QUE, SOLO POR NO TENER SEGURO SOCIAL UNA PERSONA GANA MUCHO MENOS DE LO QUE DEBERIA GANAR? NO CREE USTED QUE DEBEMOS CAMBIAR DE ARBITRO?
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