![]() | |
Hablando de Violencia Doméstica MITOS Y REALIDADES Por Karen V. Viveros LaCasa of Goshen, Inc. Mito 1. Las mujeres golpeadas se quedan con sus parejas porque les gusta. Realidad. A ninguna persona le gusta ser amenazada, golpeada o pateada. No es fácil dejar a un hombre cuando éste es el único sustento para la familia o cuando él te amenaza incluso con la muerte si te vas. Igualmente es difícil dejarlo si no tienes a dónde ir y si además tienes hijos a quienes debes dar de comer. Una mujer no se queda en un matrimonio violento porque le guste, sino porque en muchas ocasiones siente la presión de su familia, su iglesia o su comunidad, quienes la dejan sintiendo que ella tiene pocas, si es que ninguna opción. Mito 2. Si ella se aguanta por algún tiempo, las cosas cambiarán y mejorarán. Realidad. Si la mujer no se va, o si no busca ayuda legal o psicológica con su marido, es posible que el abuso físico y mental empeore, no que se mejore. Muchas mujeres quedan esperando a que el abuso pare; sin embargo, muchas otras deciden alejarse cuando ven que la violencia es tan seria que son ellas quienes quieren matar al abusador, o saben que la próxima vez él las va a matar. Es muy peligroso llegar a este punto de desesperación, pues de acuerdo a las estadísticas nacionales de todas las mujeres que son asesinadas en los Estados Unidos, la mitad de ellas mueren en manos de sus propios esposos o novios. Mito 3. Si él no tomara, no golpearía a su esposa o compañera. Realidad. Aunque en muchas relaciones es el alcohol el que parece provocar el asalto o iniciar el comportamiento violento, muchas mujeres son golpeadas por hombres que se encuentran en sus cabales y por hombres que de hecho no toman alcohol. El alcohol es solamente una parte de la razón por la que él abusa, pues éste les da un sentimiento de valor que es falso. No podemos afirmar entonces que éste sea la única causa, ni tampoco que si se deja de tomar también se evitará el comportamiento violento. Mito 4. Las mujeres merecen ser golpeadas porque se portan mal. Realidad. No importa lo que se haya hecho, nadie merece ser maltratado. Las mujeres que son golpeadas saben muy bien que la mayoría de las veces el comportamiento violento se presenta sin motivo alguno. No importa si ella sirve la cena fría o caliente, tarde o temprano cualquier cosa que ella haga o deje de hacer servirá como pretexto para él. Su coraje y sus deseos de controlar todo es lo que le hace estallar violentamente en contra de su mujer. Mito 5. Si él trabaja, aporta dinero a la casa y se porta bien con los niños, la mujer no debe exigir nada más. Ella debe aguantar sus defectos. Realidad. No podemos perdonar un acto de violencia simplemente porque un hombre se porta bien con sus hijos o porque aporta dinero a la casa. Tanto la esposa como cualquier miembro de la familia deben ser tratados decentemente y con dignidad. ¡Nadie puede decir que es correcto que una mujer se quede con su marido cuando éste la maltrata o abusa de sus hijos! Mito 6. Mujeres encinta son protegidas de ataques violentos. Realidad. La verdad es que mujeres que están encinta son más vulnerables a la violencia. Muchas mujeres describen el abuso empezando cuando por primera vez estaban encinta, o sino, la violencia vino a ser más severa durante el embarazo. Mujeres encinta tienen menor acceso a los recursos necesarios y es por eso que dependen de sus parejas aun más que cuando no esperan bebé. Los hombres muchas veces toman ventaja de esta etapa de dependencia sabiendo que ella va a tener menos habilidad de defenderse. Mito 7. Si a las mujeres les molestara el asalto ¡LO DIRIAN! Realidad. Víctimas de asalto se mantienen calladas por motivos válidos. Piensan que ellos y sus niños estarían arriesgándose más si dan a conocer del abuso. Pueda que piensen que el abuso es su culpa y de eso tienen vergüenza. El rol de la mujer, con énfasis pasivo y de sumisión, perpetúa la posición de la victima en su vida. Irónicamente, las mujeres con la valentía de romper el silencio muchas veces no son escuchadas ni creídas. Mito 8. Los hombres que asaltan a su pareja tienen enfermedad mental. Realidad. La mayoría de los abusadores limitan su violencia a la privacidad de su propio hogar. El abuso generalmente es dirigido a ciertas partes del cuerpo, en donde el daño no es fácilmente visible. Es obvio que esta clase de abuso requiere inteligencia y cuidado. Hombres con tendencias violentas generalmente no atacan a su patrón cuando se frustran. Si este hombre tuviera una enfermedad mental no tendría la habilidad de escoger a quien dañar. Mito 9. Sólo mujeres pobres son golpeadas. Realidad. Violencia domestica se da en cualquier aspecto social, racial, educacional y económico. No hay excepciones. Sin embargo, en la clase alta la violencia tiende a ser escondida pues estas mujeres tienen más que perder al dar a conocer su situación. | ||